LA PUERTA VEDADA (CUENTOS).pdf

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Clara del Carmen Guillén
La esperanza
“Finalmente él me va matando de hambre, y yo me voy
muriendo de despecho; pues cuando pensé venir a este
gobierno a comer caliente y beber frío; a recrear el cuerpo
entre sábanas de holanda, sobre colchones de plumas, he
venido a hacer penitencia, como si fuera ermitaño.”
Miguel de Cervantes,
Don Quijote de la Mancha
–Pues como te iba diciendo antes de que nos
interrumpieran, me prometió mi compadre que me iba
a hacer muy rico, y le creí; cómo dudar de él que nunca
me ha quedado mal y siempre cumple sus promesas.
–Vas a ser tan rico, que tendrás muchas casas, vas a
tener tu carro, ya verás, después ni me vas a querer
saludar –me dijo una tarde que estábamos tomando
trago en mi casa, como todos los sábados–. –Te lo
aseguro compadrito, vas a tener tanto dinero, como
no te lo imaginas. Yo te voy a ayudar. Sólo sigue mis
instrucciones al pie de la letra.
Le obedecí en todo. ¿Quién no quiere ser rico así,
tan fácilmente. Mucho más si te lo dice tu amigo,
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