LA PUERTA VEDADA (CUENTOS).pdf

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Clara del Carmen Guillén
un error. Al menos los míos así actuaron: me sacaron
de la escuela antes que sonara a expulsión; tenían la
vergüenza, la rabia o no sé qué sentimiento metido
en la sorpresa. Inmediatamente me mandaron a
Guadalajara, con mi tío Manuel. Recuerdo muy bien
las palabras de mi papá: –¡Tu tío si a va a saber
enseñarte a controlar tus instintos, vaguito de porra,
mira que meterte con una muchachita decente,
abusar de la hijita del director, todo por tus malas
compañías, cabrón!
Desde entonces he preguntado por ti, pues no pude
despedirme; ni de eso me dieron la oportunidad. Me
llevaron a la terminal de autobuses, vigilado por mi
papá que me entregó personalmente a mi tío. Con él
viví todos estos años. Terminé la carrera. Hace un mes
me gradué y ya tengo trabajo. Ahora estoy aquí, frente
a frente, contigo, mi cuate del alma. No puedo más
con mi conciencia y he venido a ayudarte a mantener
a nuestro hijo. Supe hace poco que el director te casó
con su hija al otro día que nos encontró con ella en
su casa, y como en los tiempos aquellos mano, es tan
culpa tuya como mía. ¿O no?.
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