LA PUERTA VEDADA (CUENTOS).pdf


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Clara del Carmen Guillén

diversos, los colores más llamativos. Se dispone a
trabajar: vende esperanzas, buenas vibras, olores para
el buen espíritu, conjuros contra el mal, la envidia;
veladoras contra la injusticia. Receta, muestra,
encamina almas. Alimenta con la única forma que
puede, la solución a cualquier imposible que detecta
en el rostro de sus compradores, ávidos por conseguir
la paz y el fin de sus problemas y enfermedades con
la gama multicolor que ofrece.
Es un buen trabajo, y la calle elegida desde aquella
vez que salió buscando el sitio exacto, cuando su
desempleo llegó al grado de no ponerse a llorar y
como buen mexicano, no se confió que el gobierno
se preocupara por él, puso en marcha muchas
posibilidades, hasta que encontró una: aunque llena
de voces, indiferencias, pasos, siempre esta calle trae
a alguien interesado: el que llega lleno de problemas,
la persona sin trabajo, el enamorado, el frustrado
–¿qué me recomienda para tener buena suerte?
–éste, –responde y muestra– es un collar hecho de
semillas de higuera. Lo debe llevar siempre puesto, y
cuando va a pedir un trabajo, quita una, la rompe y
se unta el aceite que sale de ella, ya verá, encontrará
trabajo, novia, lo que usted desee. Cuesta veinte
pesos. –Deme uno.
Así pasa el día, la semana, el tiempo que nunca lo
apremia.

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