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REVISTA
Vosotros tenéis la Unción
del Santo.
Apoc 14:6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel,
que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los
moradores de la erra, a toda nación, tribu, lengua y
pueblo, 14:7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y
dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y
adorad a aquel que hizo el cielo y la erra, el mar y las
fuentes de las aguas.
Por lo tanto, como podemos ver, no será la Iglesia que
terminará la tarea evangelís ca en todo el mundo. La
Iglesia solo debía llegar “hasta el fin del mundo” con
el evangelio y eso ya se ha cumplido.
R.P. y G: Cambiando de tema, permítame preguntar
sin ánimo de ofender ¿Quién es para usted el ungido
de Dios en la Iglesia?
Pr. Max: Cristo, Él es el UNGIDO POR
EXCELENCIA. Y nosotros sólo par cipamos de esa
gloria por gracia. Pues, a nosotros nos ha sido dada
esa unción del Santo (Cristo) sobre nuestras vidas
para que hagamos sus mismas obras. 1 Juan 2:20
dice: Vosotros tenéis la unción del Santo. En la Iglesia
todos son ungidos y algunos ungidos son ordenados
al ministerio, pero ya tenían la unción del Santo
desde antes de ser ordenados al ministerio. Si
alguien cree tener una unción exclusiva o especial, tal
unción no está escrita en la Biblia, la Palabra de Dios
sólo habla de una unción corpora va, que no es otra
cosa que la misma presencia del Espíritu Santo en
cada hijo de Dios. La unción no es una cosa, como en
el An guo Pacto, allí la cosa (unción) era la sombra de
la sustancia, es decir de lo que habría de venir, hoy la
unción es el mismo Espíritu Santo que se ha
derramado sobre todo el cuerpo de Cristo, no sólo
sobre un ministro en par cular.
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PODER Y GRACIA
R.P. y G: Pastor ¿Usted cree que la Iglesia debe
intervenir en temas como aborto legal, eutanasia,
casamiento entre personas del mismo sexo, etc.?
Pr. Max: En una sociedad democrá ca como es
el caso de la mayoría de los países donde vivimos, la
Iglesia ene un espacio permi do y respetado para
levantar su voz respecto de cualquier tema valórico.
Esto facilita la intervención de la Iglesia en su rol
profé co, es decir; ser portadores de la voz de Dios a las
N a c i o n e s , p rev i n i e n d o a l a s m i s m a s d e l a s
consecuencias del pecado y haciendo saber al mismo
empo que hay esperanza en Cristo Jesús para
transformar cualquier vida o situación crí ca humana.
Lo que no veo muy ubicado y es más, lo veo
contraproducente para la extensión del reino de Dios,
es levantar la voz imponiendo nuestra postura doctrinal
a la mente de una sociedad secularizada, humanista y
apartada de lo sagrado. ¿Por qué? Pues, porque no
debemos olvidar que nosotros como Iglesia de Cristo,
tenemos nuestro sistema de creencias ins tucionales,
que debe respetar la convivencia con otras
ins tuciones que están bajo el mismo paragua
cons tucional. A ver, trataré de aclarar un poco más
este punto. Hay una Ley Magna llamada “Cons tución”,
debajo de esa Ley Magna, cohabitan Ins tuciones y
Ciudadanos libres, los cuales por convención social
aceptan con libertad respetar las reglas impuestas por
convención. Dicha Cons tución dice, que las leyes
ins tucionales deben ser respetadas dentro del marco
de cada ins tución siempre y cuando estas no dañen ni
perjudiquen de manera alguna la vida individual ni de
terceros. Por ejemplo: Si un Bombero va ves do como
sus leyes ins tucionales lo ordenan a una comisaría y al
ver a los hombres ves dos de manera dis nta, se le
ocurre al Bombero que todos deben estar ves dos igual
que él ¿Qué le contestaría el personal policial? Pues,
que esa ropa es de su ins tución, pero no de la Policía.
Por lo tanto, ellos respetarán y usarán sólo su uniforme
ins tucional. De igual manera si entra un policía a la
guardia de la comisaría, lo primero que hará será
cuadrarse y hacer el saludo 1 ante quién lo reciba en la
guardia, pero si el mismo policía de la guardia cuando ve
entrar a un civil pretende que éste al presentarse se
cuadre y le dé el saludo 1. Lo más probable es que el civil
le contesté: “¿El saludo qué?” pues, al no pertenecer a
la ins tución policial lo más probable es que ni sepa qué
es: “el saludo 1”. Entonces, la ley Magna dice que cada
ins tución ene sus propias leyes internas, llamadas
ins tuyentes, las cuales deben ser respetadas y
prac cadas dentro del marco de dicha ins tución.
