El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf


Vista previa del archivo PDF el-cid-campeador-simplemente-rodrigo-5c.pdf


Página 1...38 39 40414253

Vista previa de texto


sobre mí y me abraza. Me abraza muy fuerte—. ¡Hijo mío! —vuelve a
repetir.
—Tranquila, madre —le digo devolviéndole el abrazo—. Si sigues así,
me vas a hacer llorar a mí también y no es menester en presencia de un
príncipe —mis ojos están humedeciéndose por la emoción.
—¡Déjame que te vea! Te has convertido en un hombre. Un hombre
fuerte. Y vos, majestad, debéis ser el príncipe Sancho. Mi hijo siempre me
habla de vos en sus cartas. Veo una fuerte amistad —mi madre hace una
reverencia al príncipe.
—Por favor, sois la madre de mi mejor amigo. Trátame de tú. Es un
orgullo para mí estar en la presencia de la mujer que ha dado la vida a
Rodrigo.
Mi madre ha envejecido bastante en estos años. La veo más delgada y
huesuda. Supongo que la falta de mi padre y que su hijo se haya marchado
tienen bastante que ver.
—¡Qué bien te veo, madre! Sigues igual de joven y guapa.
—Mira que eres mentiroso, Rodrigo. El tiempo no perdona. Pero pasad,
pasad. No esperaba ningún tipo de visita, por lo que no he podido preparar
la casa para vosotros como es debido.
—No se preocupe, señora —se adelantó Sancho—, yo me quedaré a
comer, pero después partiré de regreso a Burgos. No pienso molestarla más
que lo justo, pero es que no podía perderme este reencuentro de Rodrigo.
Hasta yo estoy emocionado y a punto de soltar las lágrimas que asoman de
mis ojos. Si no le importa, me quedaré a comer y no me demoraré en la
partida. Así les dejaré para que se cuenten y recuperen el tiempo de
40