El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf

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iremos viendo cómo se desarrollan los acontecimientos. Quizás, entre
hermanos, lleguéis a entendimientos y los reinos, con el tiempo, se puedan
volver a unir. Ten paciencia.
—Seguro que se me pasará, amigo Rodrigo, pero me temo que, cuando
falte mi padre, va a haber más que palabras entre hermanos y eso es muy
triste. Por cierto, haz preparativos para partir. El rey viaja a Zamora por
unos asuntos y quiere que vayamos con él. Allí, en Zamora, será donde te
nombre caballero.
Así que partimos a Zamora con el rey Fernando. Contando al rey, somos
veinte jinetes a caballo y nos lleva un par de días llegar a la ciudad
zamorana. Podíamos haber tardado bastante menos, pero el rey tenía
dolores por todo el cuerpo y realizamos bastantes paradas de descanso.
Mira que le habían recomendado al rey no viajar, pero él se empeñó y ahora
estaba pagando las consecuencias. El rey cuenta ya cuarenta y ocho años de
edad, no es ningún joven para hacer estas travesías a caballo.
¡Qué emoción! En la iglesia de Santiago, situada fuera de los muros de
la ciudad de Zamora, enfrente del castillo que ordenó construir el rey
Fernando, estoy rodilla en suelo y frente a mí, nuestro amado rey. Como
dicta la norma de caballería, he ayunado durante todo un día y aunque
debiera tener hambre, la verdad es que tengo el estómago encogido. Me he
pasado toda la noche rezando y dando gracias a Dios por todo lo que me
está concediendo en mi vida y la dicha que siento por ser nombrado
caballero cristiano. Esta mañana, me he confesado y he tomado la
comunión. También han sido bendecidas mis ropas, espada y armadura. Voy
ataviado con mi armadura, así como capa y cinturón blancos. Tengo escudo
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