El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf

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lucha individual y cómo actuar en cada ocasión o circunstancia. Al estar
llenos de dibujos explicativos, no tengo muchos problemas en coger la idea
de cada uno de los movimientos que explican en sus textos. Comprendo que
la fuerza bruta de la que se jactan bastantes caballeros es fácilmente
contrarrestada con conocimientos. Con dicha formación intelectual y su
posterior práctica en el patio de entrenamiento, consigo formarme en
técnicas en las que, mediante sencillos movimientos, hacen perder el
equilibrio al adversario y aprovechan su fuerza en su contra; le ponen
nervioso y hacen que pierda el combate cuerpo a cuerpo con relativa
facilidad. Mentalmente, repito lo aprendido y, en la soledad de la
habitación, reproduzco una y otra vez los movimientos, mientras imagino el
adversario que me ataca.
También, busco toda la información que puedo, referente a la
preparación de la batalla y estrategias. Encontré algunos manuscritos
moriscos que hacen referencia a sus tácticas de combate. Aunque tengo
conocimientos de su escritura, he tenido que recurrir a traductores para que
me tradujeran lo que en ellos pone. Quizás sea en esos manuscritos
moriscos donde he encontrado información de más interés para mí. En
general, los ejércitos cristianos son muy caóticos e indisciplinados. La parte
más importante del ejercito en la batalla está formada por la caballería y, en
el caso cristiano, la forman caballeros nobles o adinerados que buscan la
fama y el propio prestigio, más que la obediencia al comandante y el
objetivo común de la batalla. Saqué como conclusión que para ganar
batallas, aunque es importante el número de efectivos, es muy importante la
preparación, estudio del terreno, estrategia, obediencia de los soldados e
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