El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf

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parece que es para lo que estoy dotado y para lo que me animó padre
cuando estaba en vida. Creo que cuanto mejor formado esté, más lejos
llegaré en este menester y más protegida estará mi propia vida en los
lances en los que me encuentre en el futuro.
Con todas las cosas que me están pasando, se me olvidó preguntarte:
¿Qué tal te encuentras? ¿Todo sigue bien? Vaya hijo más desagradecido
que tienes, no piensa más que en contarte sus aventuras y preocupaciones
sin preocuparse por el estado de su madre.
Bueno, pues creo que tampoco tengo mucho más que contarte. Espero
ansioso tus prontas noticias y deseando que todo vaya bien por Vivar, me
despido,
Tu hijo Rodrigo en León a 25 de Junio de 1063.
Después de poner la lacra en la carta, con el sello de mi padre, la entrego
para que, cuando salgan los mensajeros, la lleven a Burgos y esté en manos
de mi madre lo antes posible.
Los días en la corte pasan tranquilos. Parte de mi tiempo lo paso con los
entrenamientos y preparación en el arte de la guerra. Cada vez soy más
experto en lo referente a la batalla a caballo, manejo de la espada, tiro con
arco y uso de la lanza. Todo el mundo se sorprende de lo rápido que
aprendo y de como me muestro capaz de librarme del ataque de varios
adversarios a la vez. Reconozco que, a parte del entrenamiento físico, me
dedico a la lectura de manuscritos en los que detallan los pormenores de la
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