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PLAN DE CONTINGENCIA
En un futuro cercano, no más de un día a partir de ahora, habrá una batalla sobre
la cuarta luna de Yavin. Unos pocos y agujereados Ala-X saldrán de la zona
selvática de la luna, con la condensación hirviendo en sus cascos mientras
emergen de la atmósfera bajo la luz de un gigante gaseoso de color rojo. El
escuadrón se dirigirá hacia una estación espacial, armada con armas tan
escalofriantes que solo un viejo amargado podría soñar.
Los pilotos, jóvenes ambiciosos y de buen corazón, quienes ya habían visto su
parte de derramamiento de sangre, se encargaran de aprovechar una falla en la
estación con el fin de incendiar el núcleo de su reactor. Pero su apresurado plan
poca oportunidad tenía contra los diseños del viejo amargado. Uno por uno, las
naves serán destruidas. La estación espacial entrará en la órbita de la luna, donde
despedirá un arrasador rayo que desintegrará hasta la última piedra registrada
dentro del inmemorial y antiguo templo, junto a los habitantes del mismo, y el resto
de la luna por igual.
Este no es el futuro que Mon Mothma espera, pero no es uno tan improbable.

—Podría destituirte —. Dijo mientras con apuro movía un montón de tabletas de
datos desde su escritorio hacia un maletín metálico. Revisó dos veces los archivos
en cada dispositivo antes de guardarlos. Se encontró con listados de células
rebeldes, frecuencias de contacto codificadas, localizaciones de refugios,
documentos Imperiales robados. Mon pensó en como 20 años de trabajo se
reducían a un pequeño paquete.
—¿Destituirme con qué fin? Incluso si todo sale bien, no puedes ayudarnos.
Necesitaremos desmantelar toda la base—. Jan Dodonna levantaba sus manos
desdichadamente en la entrada de la oficina de Mon. —Si las cosas no salen
bien…— Se humedeció los labios mientras escogía las siguientes palabras. —
Mon, no solo liderarás la Rebelión. Serás todo lo que quede de ella.
Mon no se inmuto. Había aprendido a suprimir ese tipo de reacciones en el
Senado (Cuando todavía era un Senado). Pero en este momento cerró el maletín
con mucha fuerza. El golpe del cerrojo cerrándose hizo eco en toda la habitación.
—Quiero a todos los droides presentes preparados para analizar los planos de esa
estación una vez que la princesa aterrice. Si ellos pueden rastrearla—si la señal
era precisa —El Imperio no tardará mucho en hacerlo también.
¿Ya había dado la orden? Se lo estaba preguntando. No había dormido en más de
3 días, los hechos y las intenciones se estaban mezclando en su cabeza.