El amor personal en Carlos Cardona.pdf

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INTRODUCCIÓN
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ser que conoce, el conocimiento de su contingencia es uno con su
persona”105.
El conocimiento de su nada, de la carencia en sí mismo, le lleva a buscar
la plenitud, en un movimiento extático. El ser humano busca salir de su
poquedad, saltando hacia lo infinito que encuentra solo en Dios. La
superación del límite implica entonces un trascenderse, salir de sí mismo.
“Lo trágico se une con lo extático. Cayendo en la nada cuando se esfuerza
por ser, comprobándose esencialmente a sí mismo como pobreza
ontológica, el hombre, no obstante, ha de darse al mundo de las cosas y,
más especialmente, al mundo de las personas”106.
El amor, como salida de sí, colma la dimensión trágica del hombre
dándole un sentido. “El impulso extático del hombre llega a su culminación en el amor. Cuando el hombre ama su ser, entonces es un ser-para-otro.
El amante vive literalmente para el amado”107. Este efecto extático del amor
será también comentado por Cardona en el mismo sentido.
En resumen: “Lo extático y lo trágico se reúnen en una paradoja que es
consustancial al ser del hombre. El deseo de dar y el deseo de ser realizado;
la necesidad de arrojarme o entregarme y la necesidad de ser protegido son
consubstanciales a la vida humana; lógicamente estos impulsos se
contraponen; existencialmente, estos impulsos son el ser del hombre”108.
Wadell y Wilhelmsen entran en este trabajo como autores tomistas, con
puntos en común con Cardona en la interpretación de Santo Tomás —sobre
todo Wadell—, aunque provenientes de un ambiente cultural distinto.
Podría haber elegido otros autores con esas características, pienso sin
embargo que son suficientes estos dos, sólo para comprobar que Santo
105
Ibid., p. 20
106
Ibid., p. 22
107
Ibid., p. 23
108
Ibid., p. 25
