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LA VIDA MfSTICA DE JEStfS
siete las virgenes y M aria acudio tam bien como
Palom a del templo.
U na vez reunidas en el templo, el sumo sacerdote ordeno que se sorteara quien habia de hilar
el oro, y quien los colores verde, escarlata, p u r
pura, azul, y el lino finisimo y la seda. A M aria
la Palom a le tocaron en suerte la p u rp u ra y es
carlata. Y ella tomb los m ateriales y se fue a su
casa.
M ientras hilaba en la rueca, se le aparecio la
figura de un gran Maestro, que le dijo: “ No temas. He venido a tra e rte un muy gozoso mensaje,
M aria, S anta Y irgen y Sagrada Paloma de He
lios, porque h a llegado la hora de que se cumpla
la profecia de los magos. Has hallado gracia en
Dios y en tu s herm anos y concebiras por la palabra de Dios.”
Al oir M aria este discurso, respondib: “ <,Concebire por la palabra de Dios? Y sin embargo, todo
sera en m i como en las demas m ujeres.”
Y la voz de la figura dijo: “ No concebiras
como supones, aunque si gestaras como te imaginas. Porque aunque labios de hombre puedan
besarte como te bendijeron las manos del sumo
sacerdote, asi la semilla del hombre sera tu herencia; pero la palabra de Dios alentara sobre ti
y su poder h ara san ta y bendita la semilla, p ara
que sea de Dios. Por lo tanto, la Sagrada Vida que
nacera de ti, sera llam ada Hijo de Dios, y recibira el nombre de Jesus, porque ha de ser Dios en
el hombre y Dios entre los hom bres.”
Y M aria respondib: “ Hagase segun la pala
bra de Dios.”
M aria elaboro la p u rp u ra y escarlata y se las
llevo al sumo sacerdote, quien le dijo que era sa-
EL MfSTICO NACIMIENTO DE JESUS
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bedor de que le habia llegado la hora de concebir,
por lo que la bendecia y se regocijaba, pues santo
iba a ser su nombre en todas las generaeiones de
la tierra.
M aria fue durante el embarazo a visitar a su
prim a Isabel con quien permanecio hasta que las
condiciones fueron tan manifiestas que hubo de
volverse a su casa.
Cuando M aria estaba de seis meses, vino Jose
de la obra ya term inada, y al ver a M aria en tal
estado se sorprendio aflictivamente, vistiose de eilicio, golpeose el rostro y con am argo llanto exclam aba: “iC on que cara m irare a mi Dios? P or
que recibi a una Virgen, a la Paloma del templo,
y no la he guardado, y un hombre la mancillo.
i Quien hizo esto en mi casa? i No se repite en mi
la historia de A dan?”
Quitose Jose el cilicio, y llegandose a M aria
le dijo: ;,Por que has perm itido que un hombre
te mancille, tu que subiste las siete gradas y fuiste
elevada al tercer peldano del lugar santisimo de
nuestro templo? ^No recibiste m an jar de manos
de un angel en serial de que no habias de aceptar
de los profanos lo que pudiese alim entar tus terrenales deseos?”
M aria lloro am argam ente, quejdsa de que Jose
por ignorancia sospechara de ella, y exclamd: “ Soy
p u ra y no he conocido varon.”
Jose, presa de pavor, replied diciendo con aire
de reto : “ Pues ^como estas asi?” Y ella respondio
con suave voz: “Vive nuestro Dios que no se cdmo
pudo ser esto sino por medio de la Palabra. Mien
tra s yo dormia vino fiL a mi con pureza de espiritu , libre de cuerpo m ortal, y al alentar £ l , no
con aliento de lu ju ria sino con el aliento de la Pa6 . — EA VIDA MISTICA DE JESUS
