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LA VIDA MI'STICA DE JESIJS
genes del templo que condujeran a la niiia al improvisado santuario y al ja rd in de rosas cuando
el sol m itigara su ardor.
E n el prim er cumpleanos de la niiia se celebro
un sagrado festin en casa de Joaquin y Ana, al
que concurrieron todos los sacerdotes, magos y
escribas del templo de la F ratern id ad . Joaquin
tra jo a la niiia M aria del santuario y la presentd
a los sacerdotes, quienes la aspersaron con agua
purisim a y petalos de rosa, y los magos la designaron oficialmente con el nombre de Maria, la
Paloma de Helios. Los sacerdotes la bendijeron
y rogaron a Dios, diciendo: “ iOh! Dios de nues
tro corazon, bendice a esta nifia y haz que su
nombre, como han proclamado los magos, sea
eternam ente pronunciado por todas las generaciones de los hijos de Dios.“ Y todos los presentes respondieron: “ Asi sea, Asi sea, Am en.”
La m adre se llevo entonces a la Palom a al
santuario p ara darle el pecho, y entond un cantico a Dios, diciendo: “ ;O h! santa nina, canto este
himno a Dios porque me ha dado el fruto de justicia. Escuchad, escribas de los doce reinos de
nuestra tierra, porque la S anta Palom a esta conmigo y Dios m ora en nosotros.”
Term inado el festin, todos se m archaron gozosos y los doce escribas fueron a comunicar tan
g rata s nuevas a los doce templos de los doce reinos.
P asaron los meses, y al cum plir la niiia dos
aiios, hubo otro festin de cumpleanos, y Joaquin
dijo: “Llevemos a M aria al templo en cumplimiento de nuestro voto, no sea que Dios nos niegue el
privilegio y no acepte nuestro don.” Pero Ana,
su m ujer, respondio: “iN o ves que M aria es fuerte y prudente p ara sus aiios y esta favorecida con
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EL MfSTICO NACIMIENTO DE JEStiS
una comprensidn que no es de esta vida sino que
ya la poseia al nacer? El aho que viene estara mas
fu erte y ten d ra suficiente sabiduria p ara que vaya
sola al templo sin que la acompanemos nosotros
como h asta ahora.” Joaquin asintio a las palabras
de su m ujer.
Cuando la niiia cumplio los tre s anos y era muy
vivaracha con in tern a comprension, Joaquin convoeo a los sacerdotes y escribas de los doce reinos
e invito a las impolutas virgenes de los sacerdotes
a que exaltaran a M aria en una ida al templo.
Acudieron las virgenes muy gozosas con sus lamparas encendidas; pero M aria no quiso otro acompanam iento que el de su m adre, de modo que sus
pies no tocaron el suelo.
Los sacerdotes del templo de Helios recibieron
a M aria en las mismas puertas, m ientras las v ir
genes cantaban en el in terior del templo e incensaban el santuario.
Condujeron a la niiia a la tcrcera grada. del
altar, donde ard ia el fuego sagrado, y el Sacerdote oro a Dios diciendo: “ Dios ha magnificado
sus propositos y su nombre en todas las generaciones, y por medio de esta nina redim ira Dios a
los hijos de esta tie rra .” El Sacerdote bendijo a
la nina y ella danzd gozosa y anduvo desde el al
ta r al santuario postrandose ante la Shelcinah.
Cuando los padres llegaron a la puerta del
templo vieron que la nina no les seguia, sino que
perm anecia arrodillada, y las virgenes, sacerdotes,
escribas y magos la cubrian de petalos de rosa.
Los padres se m aravillaron del deseo de la
nina de perm anecer sola en el templo, y cuando
todos se m archaron, M aria vi6 que su infantil cuer— —1
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