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LA VIDA MfSTICA DE JEStiS
labra de Dios, yo concebi en realidad como antes
Dios habia concebido en pensam iento; y asi como
el pensam iento precedio a la creation del mundo,
asi vivifico mi seno la santisim a P alab ra.”
Temid Jose que quienes no comprendian las
leyes de Dios interpretasen torcidam ente y juzgasen mal el caso, y estaba perplejo; pero la voz
del M aestro vino a el en suenos y le dijo: “ No
temas, porque lo que ha concebido, del E spiritu
Santo es, y p arira un hijo y las huestes angelicas
le llam aran Jesus, porque en el sera el E spiritu
Santo por la Palabra de Dios.”
Posteriorm ente fue un escriba a casa de Jose
p ara en terarse de por que no habia asistido a una
reunidn de la F raternidad, y el escriba al ver a
M aria encinta apresurose a comunicarselo al sumo
sacerdote, asegurando que estaba mancillada.
El sumo sacerdote mandd llam ar a Jose y Ma
ria, quienes recibidos en audiencia, repitieron la
declaracidn de pureza e inocencia de M aria, y des
pues argum entaron con el escriba.
Consultados los magos, decidieron que al exam in ar las au ras de Jose y M aria se colegiria por
el color si hubo pecado. Se les did a beber del
vaso que contenia agua radiante, y colocados en
la obscuridad resplandecieron sus au ras con purisim a luz sin mancha de pecado. Y el sumo sacer
dote le dijo a M aria: “ Si el Dios de nuestro tem
plo no manifiesta tu pecado por medio de sus le
yes, no puedo ju zg arte.” Y los despidid tan puros
de corazon como limpios de cuerpo.
Llego el dia en que p ara evitar criticas y m urmuraciones contra ambos, considero Jose necesa
rio m archarse con M aria a una cueva, porque se
le acercaba la hora. Jose bused quien ayudara en
EL MISTICO NACIMIENTO DE JEStfS
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aquel trance y encontro a una m ujer que con tal
proposito vino a la cueva, pero no creyo ni un pun
to de la extrana historia.
E n todos sentidos vio Jose que los cielos y la
tie rra y las lejanas gentes m orantes en ella es
taban en quietud y silencio, y conocia que la presencia de Dios planeaba sobre la faz de la tie rra
y que se iba a obrar algun prodigio.
M ientras que Jose y la m ujer auxiliar aguardaban en la cueva, una vivisima luz disipo las
sombras de la noche y deslumbrandolos a ellos dos
se poso en M aria. Poco a poco fue la luz disminuyendo de tam ano y aum entando de blancura has
ta que envolvio por completo a M aria y lentamente se extinguio. Jose y la m ujer vigilaban en si
lencio, y al extinguirse la luz oyeron el vagido de
un nifio, y un angel se les aparecid y les dijo:
“ A esta hora, en humildad de espiritu y con pure
za de mente, ha nacido de la V irgen del Templo
el H ijo de Dios concebido por el E spiritu Santo,
m ediante la Palabra de Dios, y su nombre sera
Jesus, porque es el nombre de Dios en que se infunde el fuego del espiritu y el poder de la Pala
bra. Pero te advierto que no comuniques a los profanos lo succdido, porque sin creerte diran que
algun m ortal engendro al nino, y te maldeciran
por mancillador de confianza.” Jose y M aria se
dispusieron a m archarse de la cueva, donde ha
bian estado durante algun tiempo, y los encontraron los magos que vinieron a ellos diciendo:
ul Donde esta el gran rey cuya estrella en los cie
los declara su nacimiento? E sta hora debia verle
y a sus padres en el camino porque ha pasado la
hora de su nacim iento.”
Y Jose respondio: “ Voy a Judea con el Hijo
