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LA VIDA MISTICA DE JEStiS
LA DIVINA CONCEPCldN DE LOS AVATARAS
Al exam inar los documentos referentes a los
precristianos A vataras o H ijos de Dios, que tan
poderosamente influyeron en el desenvolvimiento
de la civilization, hallamos en las cronicas rosa
cruces y en otros escritos fragm entarios, que los
discipulos y proselitos de cada uno de dichos Ava
ta ra s o m ensajeros emplearon m as tiempo y pusieron mas atencion en escritu rar los consejos, en
senanzas y exhortaciones de los A vataras, que
en los sucesos referentes a sus nacimientos y
trdnsitos.
Aun en los casos en que las cronicas habian de
la divina concepcion y nacimiento de los A vata
ra s precristianos, la alusion es breve, concisa y
muy a menudo en un inciso del relato, sin darle
g ran im portancia, como si fuese cosa secundaria
que ya conociese de sobra el lector de la biografia
del A vatar. E n ningun caso vemos que los disci
pulos y proselitos consideren la divina concepcion
y nacimiento de su A vatar como una caracteristica digna de adoration y culto, segun sucede hoy
dia en el cristianism o.
Muy frecuentemente, la referencia a estos milagrosos nacimientos era tan breve como la que
en nuestro tiempo hacemos de la fecha del naci
miento de un personaje celebre, dando por sabido
que cada persona hum ana ha cle haber nacido en
algun lugar de un modo congruente con su raza
y las condiciones del pais en que nacio.
Seguro estoy de que cuando consideren detenidamente estos hechos quienes h asta ahora anduvieron perplejos por la escasez de datos historicos
referentes a la divina concepcion y nacimiento de
Jesus, se convenceran de que han estado en busca de algo que desde el punto de vista oriental no
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era el sobresaliente ni el mas im portante hecho de
Su vida.
E s indudable que los orientales consideraban
de sumo interes las ensenanzas y demostraciones
practicas de los A vataras y que los incidentes del
modo y lugar del nacimiento y las circunstancias
de su m uerte eran puntos que solo interesaban
a los intim am ente relacionados con el A vatar y se
incluian en el relato biografico p ara completarlo.
Tambien se ha de tener en cuenta que los m isti
cos aceptan la divina concepcion porque siempre
fue comun creencia de los filosofos orientales que
el poder del pensamiento o el de una audible palabra es capaz de fecundar la m ateria inanim ada e
infundirle conciencia.
Si suponemos que la fecundation de la m ate
ria por el poder del pensamiento o de la palabra
es un insolito m ilagro de dudosa indole, sin prueba
alguna y solo admisible por la ciega fe, debemos
tam bien suponer que las fundam entales ensenanzas de los misticos de oriente y todo cuanto han
dicho y escrito sobre ocultismo y misticismo los
instructores y hombres de reconocida fam a e integridad, es falso, inf undado, incierto e indigno
de nuestra consideration. Y esto supuesto, poco
habiamos de esperar de las ensenanzas orientales
y no tendriam os motivo de creer en la superior
potencia y en los ocultos principios de la energia
divina.
Los misticos de toda epoca han afirmado por
experiencia propia que el hombre puede invocar
ciertas latentes y poderosas fuerzas que Dios aplica al proceso creador del universo.
Todos los misticos orientales consideran la
creation del mundo como la prim era gran mani-
