La Hazaña del Buenos AIres.pdf

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Las exhibiciones aéreas y vuelos -monoplanos y globos
aerostáticos- siempre convocaban a un público entusiasta.
Las distancias se fueron acortando y numerosos son los
nombres que coronaron con éxito estas verdaderas
proezas. Pero también hubo otros tantos, como los
hermanos Eduardo y Jorge Newbery, que dejaron sus
vidas en plena travesía.
En 1912 fueron otorgados los primeros diplomas de
aviador de acuerdo a las nuevas exigencias de la
Federación Aeronáutica Internacional. El examen
consistía en dos series de vuelos en las que el piloto debía
elevarse a una altura de 50 metros y realizar cinco veces el
número ocho en el aire.
El 23 de mayo de ese año, Teodoro Fels, recibió el
primer diploma al pasar con éxito la prueba.
El 23 de octubre aprobaron el examen los militares
Raúl Eugenio Goubat y Melchor Z. Escola. Un hito para
la flamante “Escuela de Aviación Militar” que inició su
actividad regular el 4 de noviembre.
Una década después se hicieron visibles los enormes
adelantos y eran cada vez más los que se animaban “a
estar en el aire”. Un ejemplo de esto fue la carrera
organizada en 1923 que unió en vuelo circular la ciudad
de La Plata con las localidades bonaerenses de Fuerte
