La Hazaña del Buenos AIres.pdf


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La isla de Maracá estaba habitada por caimanes y
serpientes, por esta razón sus extremos eran conocidos
como “El Purgatorio” y “Punta del Infierno”.
Descendieron cerca de éste último, remolcaron el
hidroavión y lo pusieron a resguardo antes de partir rumbo
a Vigía. Esto no impidió que los invadiera la mayor
amargura, la desilusión y la tristeza por creer perdida la
máquina en la inmensidad y la lejanía.
Navegaron durante una semana desde las cuatro de la
mañana hasta las nueve de la noche. Para empeorar la
situación en el tramo final escasearon los víveres.
Ante la falta de noticias el Ministro de Marina del
Brasil envió dos barcos de guerra para ir en busca de los
pilotos que habían sido vistos por última vez sobrevolando
Cayena (Guayana Francesa).
Cuando la noticia se supo en Buenos Aires monopolizó
las conversaciones. Los porteños sumergidos en una
profunda expectativa se paraban frente a las pizarras de
los diarios para saber si había nuevas telegráficas.
Los rumores y trascendidos ganaron la calle, hasta el
punto que el gobierno de Brasil ofreció un recompensa de
1000 dólares para quién informara sobre el falso reporte
que habían sido encontrados.
Mientras tanto la opinión pública estaba dividida entre
aquellos que confiaban en la pericia de los tripulantes y
los que cedieron ante la idea de un fatal destino.