Diario personal de Skye Duncan.pdf


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palabras y él me los derivaba a mí, diciendo que él solo puso voz a mi trabajo. En esta ocasión salimos a
cenar por ahí y a tomar algo, nos lo habíamos ganado.
Al regresar al hotel, Knox pulsó directamente la segunda planta y me hizo ir con él a su habitación. Una vez
allí saqueó el mini-bar cogió su maleta deprisa, se despidió de los monstruos y se vino conmigo a mi
habitación, donde se quedó dormido después de ver una película de miedo y donde yo permanecía aterrada
abrazada a él, hasta que me dormí.
Día 19. Se notó que era el último día, mucha gente comenzó a marcharse esa misma mañana. Knox quería
disfrutar de la Cena de Gala y de la última noche en el hotel... total, pagaba Chandler. Así que, el día se
repitió, incluso la parte de salir a correr, solo que esta vez ambos salimos de la misma habitación al tiempo.
Danielle, te hubiese encantado aquella despedida. Habían dejado el salón de actos como comedor privado y,
según entrábamos en la sala, nos sacaban fotografías, las cuales luego te vendían como recuerdo... Knox
estaba guapísimo con el pelo hacia atrás y ese traje que parecía ajustarse a cada forma de su cuerpo. Me
había dado cuenta ya de que había sido el centro de atención para muchas y muchos, pero esa noche... me
sentí como si de mi mano me llevase el Rey del Baile del Instituto. Creo que levanté muchas envidias esa
noche, en la cual Curt me hizo sentirme como la Reina del Baile. A escondidas, compré un par de fotos de las
que nos hicieron a los dos al entrar en el salón. Una era para mí, la otra, si no se acordaba él antes y
compraba una, sería una sorpresa para él. Danielle, como con tan poco, puedo sentirme tan feliz...
Volvimos a salir esa noche, yo sentía que caminaba por una nube y no podía estar más encantada de
tenerle a mi lado. Solo debía aceptar que eso sería siempre así y que jamás ocurriría nada más. La velada
fue estupenda, como todo con él y regresamos al hotel pronto pues debíamos iniciar el regreso a casa.
Esta vez fui yo quien buscó apoyar mi cabeza sobre su pecho en la cama y allí me quedé dormida.
El retorno fue una pasada, como todos estos días. Volvimos a hacer la parada en Cleveland. Nos había
encantado aquel parque y descansamos muy bien allí. Nuevamente abrazados el uno al otro de una manera
clara y natural. Al día siguiente salimos pronto hacia NY. Los Beatles nos acompañaron todo el trayecto y
pude disfrutar de la voz de Curt cantando alguno de sus temas... me encantaba su voz.
Al llegar a casa, me ayudó a subir las cosas y le invité a quedarse al menos a cenar. Reusó la invitación.
Juraría que en sus ojos vi que realmente quería quedarse, pero era cierto, debíamos descansar, deshacer las
maletas y retomar el ritmo antes del martes, que volvíamos a trabajar. Estuve toda la semana deseando
que ocurriese una vez, que me besase y... no pasó.
Se me van a hacer eternas las horas hasta que le vuelva a ver. Estoy deseando que llegue el martes, para
trabajar a su lado.
24/05/2017 - ¡Oh vamos! No me deja ayer una entrada Knox en el diario diciéndome que "Exceptuando su
espantoso gusto musical" refiriéndose a los Beatles... ¿No pudo decírmelo según los puse en NY? Eso sí, ha
salido tan encantado como yo del viaje, así pues, la fotografía que compré donde sale tan asquerosamente
seguro de sí mismo y guapo, la enmarcaré, con la fecha y el lugar grabados en ella y se la regalaré por su
cumpleaños, el 11 de julio... seguro que ni se lo espera y creo que será un recuerdo muy bonito de los dos...
Aunque creo que significa más para mí que para él.
26/05/2017 - No dejo de mirarle y sonreírle sin decirle nada en el laboratorio. Al final se dará cuenta de lo
que siento por él y lo estropearé todo. Pero es que ha sido una semana realmente maravillosa y me
encantaría repetirla una y otra vez. Ahora solo puedo dormirme si me abrazo a la almohada y aún así me
cuesta. Donde estén sus brazos que se quiten los ficticios.
29/05/2017 - El fin de semana se me hizo eterno, hasta que llamaron a la puerta el domingo a la una. Era
Knox. Pasaba por allí y vio mi hamburguesería favorita abierta ya y paró a comprarse una y se dijo
"Quizás Skye quiera otra" y acabó en mi casa, con las bolsas del burguer en sus manos y aquella
maravillosa sonrisa suya. Se quedó hasta tarde, pedimos pizza para cenar y estuvimos hablando todo el
tiempo del viaje a Chicago, de la mono-volumen y de las posibilidades de un vehículo así.
Ambos reíamos, le veía feliz y a gusto... Danielle, juro que iba a lanzarme aprovechando el momento... pero
llamaron a la puerta. El inoportuno de Tully de nuevo, preguntándome se tenía sal... Knox se excusó para
irse pues ya era tarde incluso para él...