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Derechos Humanos
ART. 27. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a
participar del progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autor.
ART. 28. Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en este Declaración se hagan plenamente efectivos.
ART. 29. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
En el ejercicio de los derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas
por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las
justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones
Unidas.
ART. 30. Nada en la presente declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a
un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los
derechos y libertades proclamados en esta Declaración.
Naciones Unidas, 10 de diciembre de 1948.
La unión hace la fuerza
Cuando se produjo el cisma de la masonería argentina de 1935, en el
país funcionaban alrededor de trescientas logias que cubrían prácticamente todas las provincias y territorios.
Por cuestiones complejas, atinentes al rito, al ritual y a conceptos
debatibles dentro de la esencia misma de nuestra existencia, se conformó
por un lado el Gran Oriente Federal Argentino (GOFA, con sede en la calle
Sarmiento al 1800), y por el otro la Gran Logia Argentina (GLA, con sede
en Cangallo (hoy Perón) 1242).
Dos décadas después, tras arduas conversaciones de sus respectivos
directivos, ambas potencias convinieron la reunificación, con el nombre
de Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, que actualmente nos distingue.
En ese momento, 1957, las logias existentes en el país sumaban 110
en total. Se habían perdido 190 en dos décadas de división.
Recién en nuestros días, la Orden retorna a la cantidad de talleres
del lejano 1935, ubicados en todo el territorio nacional, en todas las
capitales provinciales y en sus ciudades medianas y pequeñas.
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SÍMBOLO - Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones
Buenos Aires, Septiembre 2017
