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Historia

LA HERMOSA MESERA QUE
FIRMÓ EL ACTA DE 1717

por Iván Herrera Michel

En todo el mundo se realizan actos conmemorativos
por los 300 años de la Masonería. Mucho se ha escrito
y poco se sabe de lo que pasó cuando la fundaron en Londres
en una habitación de 4,26 por 6,36 metros del segundo piso de la
“Cervecería La Oca y la Parrilla”
(Goose and Gridiron Ale House*) el 24 de junio de 1717.
No se conoce si se reunieron cuatro o seis Logias ni si eran operativas, especulativas o de ambas
clases. Tampoco se sabe cuántos
eran exactamente los asistentes
ni mucho menos como se llamaba
la mayoría. De lo que sí se está

al corriente es que de las cuatro
Logias fundadoras tres no tenían
más de cuatro años de fundadas y
la otra contaba con veintiséis. Sobre las restantes dos (si las hubo),
solo existen conjeturas inciertas.

Pero lo que sí está comprobado, es que en medio de aquel puñado de
hombres se encontraba la “hermosa Hannah”, la mesera que sirvió las
jarras de cerveza “ale” (liviana o tipo chopp) a los asistentes para calmar la sed, paliar el calor y avivar la fraternidad, y que además (¡oh
sorpresa!) firmó de su puño y letra el acta de fundación de la Masonería.
La Logia anfitriona de la “Cervecería
La Oca y la Parrilla” se llama ahora
glamorosamente “Lodge of Antiquity” Nº 2, y en la reunión resultó por
elección a mano alzada Anthony Sayer como el primer Gran Maestro de
la Masonería.
Un personaje del que tampoco se
sabe mucho, que es posible que haya
sido francés, de baja posición social,
al que se tuvo que socorrer varias veces económicamente y que terminó
siendo el Guarda Templo de su Logia
hasta que murió con setenta años de
edad en 1741. Y además parece que
no estuvo satisfecho con el rumbo que
tomó la Gran Logia porque fue amonestado en público por enfrentarse a
la autoridad junto con otros hermanos
en 1730, siendo Gran Maestro el Duque de Norfolk. Por lo menos, tuvieron la amabilidad inglesa de llamarlo
“gentleman”.

La jornada del 24 de junio tuvo que
ser chispeante como corresponde a
las de las tabernas, y con una espumeante jarra de medio litro de chopp
en la mano, que es como se toma en
las altas temperatura y los largos días
soleados del verano inglés. Y es cosa
meritoria para el proyecto, si consideramos que habían encerrados unos
veinte hombres en un salón sin abanico, con una atmosfera pesada por
la inexistente costumbre del baño diario, el tabaco en cigarro y en rapé, los
sudores del día, la falta de sanitarios…
la higiene para ellos consistía en cambiarse la camisa y empolvarse el pelo.
Evidentemente no era un lugar en que
se sintieran cómodos algunos masones “finolis” de los tiempos actuales,
y si el olfato de los presentes no frustró la fundación de la Masonería, ya
no lo haría más nada en los siguientes
tres siglos.

Como en Inglaterra la cerveza llega
a un nivel de beneplácito que hasta
Shakespeare dijo en “Un cuento para
el invierno” (1611) que “Un cuarto de
litro de cerveza equivale al platillo de
un rey”, vaya uno a saber quién bebió
con moderación, quien se pasó de la
raya, quien no dio propina, a quien se
llevaron en andas y quien miró a la
“hermosa Hannah” más allá de lo decente. Y como todo es posible en una
taberna, tampoco sabremos si Hannah correspondió con sus sonrisas a
alguien, si se reía con todo el mundo
o si mantuvo la distancia.
El de Hannah, es uno de los secretos
mejor guardados de la Masonería y su
primer misterio. Es algo de lo que casi
nadie habla, y es una lástima porque
ella tendría mucho que contar a los
historiadores acerca de las primeras
copas de la Masonería.

Sin embargo, uno puede con facilidad figurarse tres posibles razones,aquel día, para explicar la presencia
y la firma de Hannah en el acta:
1) Hannah era miembro de la Logia y firmó como tal.

La “hermosa Hannah” podría ser una diligente mesera que
atendía las Tenidas quincenales de la Logia que se reunía en la “Cervecería La Oca y la Parrilla”, por lo que estaría enterada del propósito que se buscaba con la reunión del 24 de junio convocada con más de seis meses de antelación. En
ese orden de ideas, lo más seguro es que se apoyaran en ella para la organización del acontecimiento, y no sería raro
que la hubiesen hecho miembro en virtud de la vieja costumbre de vincular mujeres cercanas a las actividades de la
(Sigue en Pág. 28)
Buenos Aires, Septiembre 2017

Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones - SÍMBOLO

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