2La Etnobotanica, tres puntos.pdf

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dominante para el mejor desarrollo de este. De tal manera estas investigaciones cumplen una función
expoliadora típicamente colonialista.
En el mejor de los casos, las investigaciones etnobotánicas, en tanto que se interesan no sólo de los
aspectos utilitarios, sino del saber botánico tradicional en general se ubican dentro de la estructura científica
dominante, en cuanto que sus resultados van a formar, parte de una cultura académica que los ve como asuntos
de índole meramente folklorista, sin más sentido que su contribución a la producción institucional de
conocimientos prácticamente inútiles al sistema, pero que sostienen el mito burgués de la ciencia neutra y pura.
Cualquiera que sea el caso, se trate de intereses utilitaristas o culturistas y folkloristas, esta identidad
explotadora y colonialista ha sido 1a de muchas, sino la mayoría de las investigaciones etnobotánicas realizadas
hasta ahora, aún las realizadas por algunos ilustres colonizadores, pues parafraseando a Warman (1970) cuando
se refiere al desarrollo histórico de la Antropología puede decirse que la tradición Etnobotánica en este caso, "es
una de las necesidades derivadas del carácter expansionista de Occidente. . .”es un auxiliar científico de la
expansión blanca. Contribuye a ésta con información sobre otras culturas y cifra su acción en hacer más
satisfactoria la relación de dominio, menos conflictiva y más redituable”.
Los planteamientos hasta aquí expuestos, no pretenden negar el valor que tienen las investigaciones con
fines utilitarios y menos aún, las, que se interesen por el conocimiento botánico tradicional en general. Lo que se
quiere señalar, es que lejos de ser uno más de los elementos de 1a estructura científica dominante, deben
constituirse en una actividad cuestionadora de la cultura académica e inscribirse en la perspectiva del cambio
social. Si la Etnobotánica por si misma constituye un elemento débil de esa estructura científica dominante debe
entonces ser desarrollada dentro del adecuado marco ideológico y constituirse en una disciplina radical.
Independientemente de que consideremos a la Etnobotánica como el estudio de los usos tradicionales de
las plantas, o en sentido más correcto, como el estudio de las sabidurías botánicas tradicionales, ésta debe dejar
de ser un auxiliar científico de la explotación o, un puro ejercicio académico y debe ponerse al servicio de las
propias comunidades indígenas y campesinas en la que es practicada.
Si se adopta tal actitud, ¿hacia dónde debe dirigirse la práctica etnobotánica? Sin duda los que mejor nos
lo pueden señalar son los propios indígenas y campesinos cuando como en los acuerdos del Congreso de Chiapas
declaran:
"Queremos que la medicina antigua no se pierda. Es necesario conocer las plantas medicinales para
usarlas en bien de todos" (Proyecto Marandú, 1975).
O como en el, manifiesto Tiahuanacu, cuando señalan: “Los campesinos queremos el desarrollo
económico de nuestros propios valores. No queremos perder nuestras nobles virtudes ancestrales en aras de un
seudodesarrollo. Tememos a ese falso desarrollismo que se importa desde afuera, porque es ficticio y no respeta
nuestros profundos valores. Queremos que se superen trasnochados paternalismos y que se deje de considerarnos
como ciudadanos de segunda clase”.
“Los campesinos estamos convencidos de que solamente habrá desarrollo en el campo y en todo el país,
cuando nosotros seamos los autores de nuestro proceso y dueños de nuestro propio destino” (Proyecto Marandú,
1975). Yo creo que en estos términos, la práctica etnobotánica que se aboca al estudio e interpretación del
conocimiento, significación cultural, manejo y usos tradicionales, de los elementos de la flora, tendrá como
algunas funciones principales:
Contribuir junto con la Antropología a reestructurar la imagen distorsiona da que la sociedad nacional
tiene de los pueblos indígenas y desenmascarar su carácter ideológico colonialista, ayudando a generar así una
nueva conciencia mexicana que reconozca nuestra diversidad cultural y que se fundamente en el más profundo
respeto a los valores culturales de los núcleos indígenas y campesinos.
EI rescatar todo el conocimiento botánico en vías de desaparición y revertirlo de alguna forma a las
propias comunidades como una contribución a su autoevaluación cultural.
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