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Manual

• Prescribir morfina de liberación inmediata intercurrente (a demanda) en la mis­
ma dosis que se administra cada 4 horas, con la frecuencia necesaria (hasta un
máximo de una dosis cada hora).
• El número de dosis extra que se pueden administrar no tiene límites. Se deben
tener en consideración el número de dosis intercurrentes o de rescate emplea­
das cuando se calcule la dosis diaria total.
• Aumentar la dosis que se administra cada 4 horas, aproximadamente un 30 o un
50% cada 24-48 horas, hasta conseguir controlar el dolor. Se sugiere el siguien­
te protocolo de incremento: 10-15-20-30-40-60-80-100-130 mg.
• Una dosis doble de morfina a la hora de acostarse no sustituye de forma eficaz
a las dosis cada 4 horas por la noche. Se debe prescribir una dosis a mitad de
la noche (para mantener la dosificación cada 4 horas) o recomendar al paciente
que tome una dosis de rescate si se despierta.
• Si el paciente recibe ya un compuesto de liberación lenta pero tiene un dolor
intenso, ajustar de nuevo la dosis volviendo a introducir un compuesto de libe­
ración inmediata cada 4 horas, con incremento de la dosis, según se ha descrito
antes, hasta conseguir el control del dolor.
• Tras controlar el dolor con los compuestos de liberación inmediata cada 4 ho­
ras, empezar a administrar la morfina de liberación controlada. Para calcular la
dosis, sumar todas las exigencias de morfina, que incluyen las dosis regulares
y las dosis intercurrentes o de rescate durante las 24 horas previas, y prescribir
la dosis correspondiente en un compuesto de toma única para las 24 horas o
administrarla en dos dosis diarias cada 12 horas.
• Prescribir siempre morfina de liberación inmediata en una dosis equivalente a
la que se administra cada 4 horas para el dolor intercurrente (p.ej. 10 mg de
morfina de liberación inmediata en pacientes que toman 30 mgrs de liberación
retardada dos veces al día).
• A todos los pacientes que empiezan a recibir morfina se les deben prescribir
laxantes profilácticos.
• Si los pacientes no pueden tomar la morfina oral, la vía alternativa preferida es
la subcutánea.
• No está indicada la administración intramuscular de morfina en el dolor crónico
porque la administración subcutánea resulta más sencilla y menos dolorosa.
• La morfina se debería prescribir para administración mediante infusión subcu­
tánea en 24 horas (salvo que se emplee una bomba de infusión con dosis ho­
rarias).
• Las dosis intercurrentes (equivalentes a la dosis parenteral cada 4 horas) se
pueden administrar cada 1-2 horas.
• La dosis intercurrente debería tener una acción de unas 4 horas de duración.
• Valorar el número de dosis intercurrentes necesarias cada día y modificar en
consecuencia la dosis de 24 horas.
• Pocos pacientes desarrollan efectos secundarios intolerables a la morfina. En
tales pacientes se debe plantear un cambio a un opioide alternativo.