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Oprime esta tierra con tus talones, golpéala con las manos,
Exactamente como los hombres lo harán en la Tierra habitada.»
Yima trazó entonces un recinto teniendo, en cada uno de sus cuatro lados, la extensión
de la carrera de un caballo.
A él trajo los gérmenes de los ganados, de los animales de tiro, de los hombres, de los
perros, de los pájaros y del fuego rojo y ardiente.
Yima hizo al punto otro recinto semejante para mansión de los hombres.
Hizo otro semejante para que habitasen las vacas que producen leche.
Reunió allí las aguas en la extensión de un hathra.
Hizo habitar allí a los pájaros.
En aquel lugar constantemente de color de oro, levantó una habitación, columnas, torres,
pisos y cercas todo alrededor.
Llevó allí los gérmenes de todos los hombres y de todas las mujeres, de aquellos que en
la Tierra son los más grandes, los mejores y los más hermosos.
Trajo allí los gérmenes de todas las especies de animales, de aquellos que en la Tierra
son los más grandes, los mejores y los más hermosos.
Trajo allí los gérmenes de todos los árboles, de aquellos que en la Tierra son los más
altos y los más sabrosos.
Trajo allí los gérmenes de todos los alimentos, de aquellos que en la Tierra son los más
dulces y los más sabrosos.
Los llevó allí a todos por parejas y de modo que no pudiesen perecer.
Entre los hombres que había en aquel recinto, no había ni querellas, ni disensiones, ni
antipatía, ni enemistad, ni miseria, ni trapacería, ni pobreza, ni enfermedad, ni dientes que
fuesen más allá de la medida (en avaricia y crueldad).
Ni deformidad corporal, ni ninguna de las señales que constituyen las señales de AgraMainyús y que él ha hecho caer sobre los hombres.
Hizo nueve puentes en las localidades considerables, seis en las medianas, tres en las
pequeñas.
Trajo hasta los puentes superiores los gérmenes de mil hombres y mujeres, sobre los
puentes de en medio, los gérmenes de seiscientos, y sobre los de abajo los gérmenes de
trescientos;
Trajo allí los que estaban en el recinto que había trazado con la lanza de oro.
Hizo todo alrededor de este recinto una muralla elevada, una torre y una ventana que
procuraba luz a la parte interior.
«Creador de los seres provistos de cuerpo, y purificador, ¿De qué especie son las luces,
¡oh santo Ahura Mazda!, que iluminan el recinto que Yima ha trazado?»
Ahura Mazda respondió: «Son luces creadas espontáneamente, y luces creadas, en su
totalidad, en un orden regular.
Se ve a las estrellas, a la Luna y al Sol, seguir juntos (hacer juntos) la misma carrera.
Cuentan como un día lo que es un año.
Cada cuatro años, nacerá, de estos dos hombres, dos criaturas humanas; una pareja, un
niño macho y un niño hembra.
Y lo mismo ocurrirá con las especies animales.
Estos hombres llevan la vida más hermosa en el recinto que Yima ha hecho.»
«Creador de los seres dotados de cuerpo, purificador,
¿Quién ha desarrollado la ley mazdayánica en este recinto que Yima ha hecho?»
Ahura Mazda respondió: ¡Oh santo Zarathustra!, ha sido el pájaro Karschipta (54).
«Creador de los seres dotados de cuerpo, purificador,
¿Cuál y quién es este señor y este legislador?»
Ahura Mazda respondió:
«Es Urvatat-Naro y tú, ¡oh Zarathustra!»