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llevar (extender) mi ley.
Entonces Yima el hermoso me respondió, ¡oh Zarathustra!:
Yo no puedo ser el que enseñe, el que medite, el que lleve (y dé a conocer) la ley.
Entonces yo le dije, ¡oh Zarathustra!, yo que soy Ahura Mazda:
Si tú no quieres obedecerme, Yima, y llegar a ser el que enseñe y lleve la ley (la extienda
y dé a conocer).
Entonces vela sobre los mundos que son míos: vuelve mis mundos fértiles. Obedéceme
en tu calidad de protector de los mundos; aliméntalos y vela por ellos.
Entonces Yima el hermoso me respondió, ¡oh Zarathustra!:
Yo velaré por los mundos que te pertenecen; yo volveré los mundos fértiles, yo te
obedeceré en cuanto a ser el protector de los mundos, encargado de alimentarlos y de velar
por ellos.
Para que durante mi dominio no haya ni viento frío, ni calor, ni corrupción, ni muerte.
Entonces yo le llevé las armas de la victoria, yo que soy Ahura Mazda.
Una lanza de oro y un cuchillo fabricado también con oro.
Yima, pues, está en condiciones de llevar (el fardo) de la soberanía.
Trescientos países fueron dados a Yima como su parte de dominio.
Esta tierra llena de ganados, de animales salvajes, de hombres, de perros, de pájaros y
de fuegos rojos y ardientes, fue para él.
Los ganados, los animales y los hombres no encontraron espacio para ellos.
Entonces seiscientos países fueron cedidos a Yima, para que reinase en ellos.
Aquella tierra llena de ganado, de animales salvajes, de hombres, de perros, de pájaros y
de fuegos rojos y ardientes, fue de él.
Los ganados, los animales y los hombres no hallaron sitio para ellos.
A causa de lo cual novecientos países fueron dados a Yima para que reinase en ellos.
Esta tierra, llena de ganado, de animales salvajes, de hombres, de perros y de pájaros y
de fuegos rojos y ardientes, fue de él. Los ganados, los animales y los hombres no hallaron
sitio para ellos.
Entonces yo hablé a Yima y le dije: Yima, el hermoso, hijo de Vivaghao ,
Esta tierra está llena de ganado, de animales salvajes, de hombres, de perros, de pájaros
y de fuegos rojos y ardientes.
El ganado, los animales y los hombres no hallan sitio para ellos.
Entonces Yima se elevó hasta las estrellas, hacia el mediodía, por la ruta que sigue el Sol.
E hirió a esta Tierra con su lanza de oro.
Y la hendió con el cuchillo.
Y habló de este modo: «¡Oh Spenta Armaiti! . Ejecuta con amor lo que voy a decirte:
Marcha hacia adelante, sal y camina de lado, de acuerdo con mi orden,
Tú que llevas en tu seno (y das vida) a ganados, animales y hombres.»
Y Yima caminó después sobre esta Tierra a la que había vuelto fértil, y que era un tercio
más considerable que antes.
Sobre esta tercera parte nueva se extendieron los ganados, los animales y los hombres.
Y Yima caminó, sí, sobre esta Tierra a la que había vuelto fértil, y que era un tercio más
considerable que antes.
Y sobre esta tercera parte nueva se extendieron los ganados, los animales y los hombres.
Según su voto (deseo) y su voluntad, pues su voluntad se cumple siempre.
El creador Ahura Mazda llevó la asamblea (de los seres vivos) con el concurso de los
Yazatas celestes; es célebre en la Eryana-Vaeja creada pura.
El brillante Yima reunió la asamblea de los hombres más virtuosos en la célebre EryanaVaeja, creada pura.
A esta reunión vino el creador Ahura Mazda con los Yazatas celestes que son
renombrados en la Eryana-Vaeja.
Entonces Ahura Mazda habló a Yima: «Yima, el hermoso, hijo de Vivaghao, los males del
