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LOS GAVTHAS
YASNA XXVIII
EL LLANTO DE KINE (EL ALMA DEL GANADO). LA LLAMADA (A LA DIVINIDAD) DE
ZARATHUSTRA. SU SÚPLICA EN DEMANDA DE AYUDA
(¡Homenaje a vosotros, Sagrados Gathas!)
A vosotros (¡oh Ahura y Asha!) clama el alma de Kine (nuestros rebaños y pueblo—de
vacas—sagrado): ¿Para quién me creasteis? ¿A imagen de quién me modelasteis? Siento que
me invade la ira, la violencia, el azote de la desolación, una insolencia audaz y un empuje
arrebatador. Vosotros (¡oh Ahura y Asha!) sois los únicos que me proporcionáis el pasto. Por mi
parte os ruego (yo, Zarathustra) me enseñéis cómo (labrar) bien los campos (¡mi única
esperanza de bienestar y de prosperidad!).
Habla Ahura
Oyendo esto el creador de Kine (los santos rebaños), el Señor del ganado, preguntó a la
Justicia: ¿Cómo (elegiste) guardián para Kine cuando dueña absoluta (enteramente de su
suerte) la creaste? ¿Cómo (la aseguraste) al mismo tiempo que el pasto, un pastor bien
enterado de su oficio y a la vez enérgico? ¿A quién elegiste como arbitro (de su vida) para que
pudiera defenderla (del mejor modo) de la codicia y rapacidad de los malvados?
Asha contesta
Por su parte, la (Justicia divina) llena de santidad respondió (al alma de Kine): (Grande
fue nuestra perplejidad). Un jefe capaz de destruir la furia de los malvados y al mismo tiempo
libre él de odio (no podía ser obtenido por nosotros). Pues los seres como nosotros no deben
conocer (por consiguiente, no debíamos) conocer las cosas que constituyen los influjos que
reúnen (y agitan) los grandes fuegos (que revelan el favor y la voluntad de Dios). De Dios, el
más poderoso de todos los seres. Aquel al que tratan de acercarse con sus invocaciones
cuantos han realizado sus obras. (¡El único que no necesita pedir!)
Zarathustra interviene
Nadie más que el propio Gran Creador se toma interés semejante al suyo por las señales
predestinadas que se han cumplido hasta ahora en las obras de los demoniosdioses y de los
hombres (tanto buenos como malos), así como en las que se cumplirán en lo sucesivo. Ahura
es el arbitro que juzga; lo que El decide, he aquí lo que será de nosotros.
A causa de ello es por lo que ambas, mi alma y (el alma) de la madre Kine, presentamos
por los dos mundos (el humano y el animal) nuestras súplicas a Ahura con los brazos
extendidos y en actitud suplicante (cuando rogamos al Gran Creador) consultándole a
propósito de nuestras dudas (y El es seguro que contestará): ¡No, no habrá destrucción para el
que viva de acuerdo con la justicia ni para el frugal e infatigable (labrador) cuando la haya para
el malvado!
Ahura
A esto el Señor, el Gran Creador, el que mediante su conocimiento profundo comprende la
misteriosa gracia, habló así: No es de modo irreflexivo como un amo espiritual es encontrado
(por mi sublime decisión) ni como la Justicia (en su espíritu) designa o elige un jefe. Y es por