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NOTICIA PRELIMINAR
LOS GATHAS
Como se ha visto en la nota 15, el Avesta (impropiamente llamado también «ZendAvesta», pues Zend—«interpretación»—es la traducción de una parte del Avesta en lengua
pchlvi), libro santo del mazdeísmo o zoroastrismo, comprende cinco partes: 1.* el Yasna, 72
capítulos consagrados a la liturgia del culto parsi; 2.a el Vispared («todos los jefes») formado
de 24 capítulos de invocaciones así mismo litúrgicas dirigidas a diversos compañeros
espirituales de Ahura Mazda u Ormuzd, el Dios bueno; 3.* el Vendidad, código sacerdotal de
los parsis en 22 capítulos; 4." los Yashts, 21 capítulos de invocaciones a divinidades y ángeles
(todo lo cual constituye el Avesta propiamente dicho que los sacerdotes y sólo ellos leen con
motivo de los servicios divinos) y 5.* el Khordah Avesta («Pequeño Avesta») libro de
devociones privadas utilizado a la vez por los sacerdotes parsis y por los laicos. Pues bien, de
todo ello, lo más interesante, pues lo demás es, como dicho queda, pura liturgia, son los
Gathas, 17 Himnos de Zarathustra incluidos en el Yasna, y el Vendidad. Aquéllos por ser la
parte más antigua del Avesta y escritos por el propio Zarathustra, es decir, lo único legítimo, por
decirlo así, de su doctrina y que, además de enseñar ésta, da prueba de su ardiente y profunda
fe y de su no menos profundo extravío religioso; a causa de todo lo cual tiene un interés y una
importancia de que carece el Vendidad que no pasa de ser un código religioso elaborado
posteriormente por los magos, y sólo interesante, en primer lugar, para darse cuenta de a lo
que éstos habían reducido, transformándola a su capricho, la doctrina del profeta iranio; más lo
que, a causa de ello fue, durante mucho tiempo una religión que de aquél no tenía sino el
nombre, por el hecho de haber ocurrido una vez más, un fenómeno que parece ser ley general
de la que son víctimas todos los fundadores de religiones: que sus doctrinas sean prostituidas
por los que se dicen sus seguidores y partidarios (pensemos en el Buda al que le ocurrió otro
tanto); claro que otros aún tuvieron peor suerte, como Ahkenatón, cuya reforma murió con él,
por obra así mismo de los todopoderosos sacerdotes que medraban entonces en Egipto
engañando a la masa a la que impusieron durante más de cuarenta siglos la caterva de dioses
y diosas que forman el absurdo panteón religioso creído y reverenciado por los que vivían junto
al Nilo, en la antigüedad.
En cuanto a los Gathas, los textos, muy defectuosos por cierto, que aún se conservan,
han llegado hasta nosotros no en el idioma en que fueron escritos, el avestín, lengua de la
antigua Bactriana, sino en pehlvi o pehlevi, y formando, como acabo de decir, 17 de los 72
capítulos del Yasna (a saber: los XXVIII, XXIX, XXX XXXI, XXXII, XXXIII, XXXIV, XLIII, XL1V,
XLV, XLVI, XLVII, XLVIII, XLIX, L, LI y Lili). De ellos, los siete primeros (del XXVIII al XXXIV) son
llamados «gathas» Ahunavaiti a causa de la similitud de su metro con el Ahuna-vairya, tipo el
más oscuro de los Yasnas que los preceden; los cantos del XLIII al XLVI son llamados
«gathas» Ustavaiti, por el hecho de empezar con esta palabra en las últimas colecciones; y por
la misma razón son llamados Spenta Mainyú los «gathas» del XLVII al L; así como las primeras
palabras del gatha LUÍ dan el nombre de Vahista Istis a este capítulo, último de los atribuidos a
Zarathustra. Por cierto que este gatha compuesto seguramente en los últimos tiempos del
profeta, no es probablemente de él, pues se trata de un simple canto de matrimonio carente, en
absoluto, de su fuego y de su estilo. También, quizá, pudiera ofrecer dudas, en cuanto a su
paternidad, el gatha XXIX que he traducido y colocado, como suele hacerse, antes del XXVIII,
a causa de ser éste su orden natural, y que es una extraña mezcla de personajes, pues, si,
cierto, habla Zarathustra, también Kine (personificación del alma del ganado), que llena de ira
al darse cuenta del miserable estado en que se halla, es decir, nada floreciente, pregunta a
Ahura y a Asha (la Justicia divina, la Ley eterna de Dios), para qué y a imagen de quién ha sido
creada; y tras ella interviene el propio Ahura Mazda que interroga a su vez a Asha a propósito
de lo que quiere saber Kine, lo que obliga a Asha a contestar; y luego, e inmediatamente
