El Avesta.pdf

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además, fuese el resultado de un desequilibrio mental de tipo místico o teológico, sino al
contrario, de una reflexión soberanamente natural y de un enorme sentido práctico, pues
dándose cuenta de que su pueblo, como todos los demás de su época, dado su estado
espiritual abonado y fomentado por una casi total ignorancia, necesitaba creer en seres
superiores extraterrestres, les ofreció el único que verdaderamente merecía ser tenido como
Dios, de cuantos el hombre puede conocer, de necesitar uno: el Sol, generador no tan sólo de
la Tierra, sino de la vida en ella. Pero este gran propósito no duró sino lo que su reinado,
diecinueve años, tras los cuales aquellos sabios sacerdotes (otra cosa legendaria es la
sabiduría de los sacerdotes egipcios; claro que más sabio es el que sabe que dos y dos son
cuatro que el que ni siquiera conoce los números; o los que viven engañando a los otros, que
los engañados), y con ellos el pueblo, volvieron al culto a Anión más al de los incontables
dioses que compartían con él la piedad de aquellos egipcios.
En cuanto a Moisés, anterior también, cronológicamente, a Zarathustra, tampoco se le
puede conceder la primacía en cuanto a la creación de un sistema monoteísta, primero, porque
además de que de su existencia no se tiene otra garantía que la fantasía de los levitas judíos
que escribieron el Pentateuco, nadie ha dicho de Moisés que este personaje hiciese otra cosa,
aun admitiendo que existió, que transformar el politeísmo primitivo israelita en una monolatría,
pero no en un monoteísmo, como hizo Zarathustra.
Esto sentado, parece que se puede afirmar aún, que el mazdeísmo de Zoroastro fue no
sólo la primera de las grandes religiones, sino la fuente de donde las que la siguieron
(judaismo, cristianismo e islamismo, principalmente), tomaran gran parte de sus creaciones
escatológicas; creaciones aún vivas y que tanto ayudan a estas religiones a hacer prosélitos.
Asimismo se puede asegurar, que como todos los fundadores de religiones, entre lo que
Zarathustra pudo imaginar y predicar y lo que hoy corre protegido por su nombre, hay no
menos diferencia, por ejemplo, que entre lo soñado y predicado por el Buda y el budismo
actual, ya que los que vinieron detrás de él, aquellos magos-sacerdotes iranios, sobre no
respetar su obra, además de modificarla y alterarla volvieron a introducir en el panteón oficial
dioses destronados por el profeta.
También hay que apuntar en favor de Zarathustra, el haber sido el primero en hablar del
«libre albedrío» y en haberle admitido; conquista importante desde el punto de vista religioso.
También el zoroastrismo, como hemos visto, tiene un tono de generosidad, nobleza y
elevación moral que no ha sido superado. Y ello empezando por las oraciones que en vez de
ser, como en otras religiones, egoístas, antropomórficas (adular a los dioses para pedir al
punto; es decir, como se adula y aplaude a los poderosos, en la Tierra, cuando han sido
generosos o cuando se quiere que lo sean y nos beneficien), tienen siempre como norte
principal el bien y el estimular para que se amen y deseen las excelencias sociales que pueden
favorecer por igual a todos. Veamos un ejemplo más, en la siguiente citada por J. H. Moulton
en The treasure of the Magi: «En esta casa, la obediencia triunfa de la desobediencia. La paz
abate la querella. La generosidad vence a la avaricia. La piedad a la rebelión impía. La palabra
verídica a la embustera. Asha (la rectitud, la justicia, el orden) deshace para siempre a Druj (el
engaño, la falsedad, la mentira).» Luego si además de todo lo apuntado la moral zoroastriana
tenía como base algo tan sólido como la «verdad» y la «justicia» y como venturoso horizonte la
seguridad del triunfo del bien sobre el mal, ¿no hay derecho a pensar que ésta, la primera de
las grandes religiones, tiene más de un título para que sus adeptos estén orgullosos de ella?
Total, y vayan estas palabras como consideración final: que a los que por idiosincrasia,
por temperamento, por incontenible inclinación natural a causa de haber nacido así (pues la
herencia, a fuerza de siglos, ha labrado surcos de los que para muchos es a veces difícil salir),
necesitan una religión activa, es decir, no sólo doctrinas sino prácticas de acuerdo con
aquéllas, tal vez les fuera conveniente conocer bien el mazdeísmo. A los que se contentan con
principios, su estudio les servirá así mismo para saber dónde muchos de estos principios han
