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Cuadro 7. Xochilt Acatl: de beneficiarias a protagonistas del cambio
El centro de mujeres Xochilt Acatl, fundado en 1991, impulsa proyectos de desarrollo
con el objetivo de combatir la subordinación y discriminación de las mujeres a través del
empoderamiento y la incidencia en la sociedad. Su experiencia en 40 comunidades del municipio de Malpaisillo y 5 comunidades de Telica (en el departamento de León) demuestra
cómo las mujeres pueden desarrollar plenamente sus capacidades cuando se las considera
sujetas activas de un proceso de transformación y no simples beneficiarias, poniendo a su
disposición una asistencia integral y a largo plazo que responda a sus necesidades reales.
En 1991 Xochilt Acatl comenzó a trabajar con antiguas jornaleras de las plantaciones de algodón que habían quedado desempleadas al abandonarse este cultivo en la
década de 1980. El primer objetivo fue reducir los altísimos niveles de desnutrición
en la región, para lo cual se introdujo la producción de hortalizas y la cría de cabras,
ampliando posteriormente la inversión hacia fincas agroecológicas diversificadas.
Uno de los problemas para la inmensa mayoría de mujeres era la falta de tierra, pues
en la práctica sólo los hombres habían sido beneficiados con la reforma agraria.
Para abordarlo se creó un fondo de tierras a disposición de las mujeres. Son ellas
quienes se ocupan de buscar una finca disponible, negociar el precio y proponer
la compra a la organización. Xochilt Acatl adquiere la finca y la cede a las mujeres,
quien devuelven la mitad de la inversión en un plazo de tiempo y condiciones flexibles. Se busca que no sólo la tierra sino todo el patrimonio adquirido esté en manos
de las mujeres: las viviendas, los pozos, las cabrerizas para el ganado, los sistemas de
riego por goteo, etc.
Tras más de veinte años de acompañamiento los cambios han sido enormes. Aproximadamente 600 familias han superado una situación de pobreza, convirtiéndose
en un referente de un nuevo modelo diversificado que incluye la producción de alimentos básicos, hortalizas, frutales, aves de patio, vacas, ovejas y cabras. La actividad
más rentable es la producción y venta de carne. Semanalmente se sacrifican cabras y
ovejas en el matadero comunal, desde donde se comercializa local y regionalmente.
Gracias a los rendimientos generados han podido mejorar sus viviendas, transformar la economía local y adquirir nuevas tierras para ampliar la producción agropecuaria. En pleno Trópico Seco son capaces de producir comida suficiente para ellas,
sus familias y el ganado durante todo el año. Incluso durante los peores meses de
sequía, cuando en 2014 murieron miles de cabezas de ganado por la falta de lluvias
las mujeres de Xochilt Acatl mantuvieron una pleno producción de leche gracias a
sus propias reservas de forraje.
Una de las claves del éxito ha sido el acompañamiento permanente e integral, que
complementa los aspectos productivos con el acceso a educación formal y la sensibilización en equidad de género dirigida tanto a mujeres como a hombres. Si
al inicio muchas de las mujeres no sabían leer, hoy varias han concluido estudios
universitarios y se han incorporado al equipo técnico del proyecto, o bien como
maestras, gestionando los acueductos o liderando las redes de productoras. Malpaisillo se ha convertido en una de las pocas zonas de Nicaragua donde las jóvenes no
emigran. De hecho toda la tierra que se está comprando actualmente es para las
jóvenes, quienes se sienten motivadas a seguir el referente de sus propias madres.
En cuanto a los hombres, en un inicio no se involucraron e incluso se burlaban de
las mujeres. Pero en vista del éxito muchos han regresado desde Costa Rica para
trabajar con sus compañeras. El trabajo de sensibilización ha contribuido a cambiar
la distribución de las tareas de cuidado familiar para que las mujeres tengan tiempo
Tierra para nosotras
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