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Toda la evidencia disponible indica que la mayoría de las mujeres que se dedican a la agricultura en Nicaragua cultivan una tierra que no les pertenece. Una encuesta rápida realizada
entre las mujeres lideresas de cooperativas afiliadas a la Coordinadora de Mujeres Rurales
(CMR) que participaron en el grupo focal arrojó el siguiente resultado: sólo el 20% de las
mujeres son propietarias de tierras. Es decir, cuatro de cada cinco mujeres productoras trabaja una tierra que no le pertenece y si la encuesta se ampliase a mujeres
que no están organizadas probablemente el porcentaje sería significativamente menor.37
Esto las obliga a alquilar pequeñas parcelas donde cultivar, a precios que oscilan entre 200
y 400 dólares por manzana y año (de dos a cuatro veces el salario mínimo mensual en la
agricultura). O bien cuando no pueden pagar un alquiler recurren a otras formas como el
préstamo o la “mediería” (la cesión del uso de la tierra a cambio de la mitad de la cosecha).
Con el fin de ampliar el acceso a la propiedad de la tierra, el 16 de octubre de 2007 la
Coordinadora de Mujeres Rurales presentó ante la Asamblea Nacional de Nicaragua el anteproyecto de la Ley creadora del Fondo para Compra de Tierra con Equidad de Género. Dicha
ley, aprobada en mayo del 2010 como Ley 717, propone crear un fondo especial en el Presupuesto General de la República, administrado por el Banco de Fomento a la Producción
y destinado específicamente a otorgar créditos con bajas tasas de interés y facilidades de
pago para que las mujeres de escasos recursos del sector rural puedan adquirir tierras
productivas. Pero cinco años después de aprobada la Ley, no se ha reado el Fondo tal y
como lo establece la misma (ver cuadro 6).
Cuadro 6. El Fondo de Tierras para las mujeres: una ley incumplida
Nosotras no queremos cualquier tierra, queremos buenas tierras. Y no las estamos
pidiendo regaladas, las vamos a pagar.
Mujer campesina, miembro de una cooperativa en Nicaragua
El texto de la Ley creadora del Fondo para Compra de Tierra con Equidad de Género
para Mujeres Rurales fue el resultado de un largo proceso de consulta en el que participaron cerca de 2,000 mujeres rurales a través de cincuenta cooperativas. Para
apoyar la propuesta se realizó un censo que demostró que el 65% de las mujeres
campesinas no son propietarias de la tierra que trabajan, por lo que recurren al
alquiler o la mediería.
La Ley se presentó públicamente en plena campaña electoral. Aunque todos los partidos fueron convocados, la única candidata que se hizo presente fue la del Frente
Sandinista Alba Palacios (en aquel momento en la oposición) quien se comprometió
a facilitar el avance de la iniciativa en la Asamblea. La CMR emprendió una recogida
de firmas para respaldarla, y consiguió más del doble de las 5,000 que exige la Ley
de participación ciudadana, todas ellas exclusivamente en las áreas rurales.
Tras años de espera, la Ley y su Reglamento fueron publicados en el diario oficial en
2010.38 Aunque en un inicio no se limitaba al acceso a la tierra sino también a otros
medios de producción, la propuesta fue reducida desde sus 33 artículos iniciales a
17 con lo que perdió una gran parte de su contenido.
Desde su aprobación en 2010 la Asamblea Nacional nunca ha asignado el presupuesto necesario para poner en marcha el Fondo. La CMR y las cooperativas que la
37 Encuesta rápida realizada al grupo focal de mujeres organizadas, 3 de agosto de 2015, Managua.
38 La Ley 717 fue publicada en La Gaceta el 14 de junio de 2010 y el Decreto 52-2010 con el reglamento fue
publicado en La Gaceta el 3 de septiembre de 2010. Se establece como objeto de la ley (Art. 1) “crear un
fondo para la compra de tierra con equidad de género para mujeres rurales, con el fin de otorgar apropiación
jurídica y material de la tierra a favor de las mujeres rurales, lo que permitirá, además de mejorar la calidad
de vida del núcleo familiar, el acceso a los recursos financieros, priorizando a aquellas mujeres cabeza de
familia, de bajos recursos económicos”.

Tierra para nosotras

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