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El abandono en la producción de alimentos básicos, la dependencia de las importaciones y
el alza de precios internacionales han tenido nefastas consecuencias sobre la disponibilidad
de alimentos para la población. La inseguridad alimentaria se ha convertido en un problema
crónico que afecta especialmente a la población rural e indígena. Guatemala presenta una
de las tasas de desnutrición infantil más altas del mundo, en el quinto lugar a nivel mundial.
Según UNICEF, cuatro de cada diez niños y niñas sufren desnutrición crónica en el país.8
Concentración de la tierra en Guatemala
Guatemala es uno de los países de América Latina donde la tierra está peor repartida.
Desde el tiempo de la independencia hasta nuestros días las comunidades indígenas y
campesinas han sufrido un despojo de sus tierras, inicialmente a manos de latifundistas
azucareros, cafetaleros o ganaderos y más recientemente con la expansión del monocultivo industrial a gran escala (principalmente palma africana y caña de azúcar), las industrias extractivas y los proyectos hidroeléctricos. Como resultado, el 80 por ciento
de la tierra agrícola está en manos del 8 por ciento de los propietarios mientras
que el 92 por ciento restante –pequeños productores y productoras de subsistenciaapenas tienen acceso al 20 por ciento de la tierra.9 La concentración de la propiedad es
mayor en los departamentos con las tierras más fértiles, donde se han instalado grandes
empresas agroexportadoras.
En el otro extremo, se calcula que existen medio millón de hogares campesinos
e indígenas sin tierra. Estas familias se ven obligadas a arrendarla, pero debido a la
competencia creciente con los monocultivos cada vez resulta más difícil encontrar tierra
disponible y los precios de alquiler se han encarecido.
Por todo Suchitepéquez se arrienda la tierra porque nadie es propietario. Y ahora hay una
competencia entre los grandes empresarios y nosotros, porque antes cuando no había entrado
la caña cobraban 800 de renta [queztales, equivalentes a unos US$100] pero ahora que llegaron los ingenieros nos suben el costo a mil y algo. Y si no lo tenemos nos quedamos sin tierra
donde sembrar. Además nuestras cosechas no se dan igual porque se afectan con todos los
químicos que echan los finqueros de caña, palma y banano.
Mujer indígena y lideresa guatemalteca
A diferencia de otros países centroamericanos, en Guatemala nunca hubo un esfuerzo
estatal importante por desconcentrar la propiedad de la tierra después de que en 1954
se revirtiese súbitamente la Reforma Agraria que había puesto en marcha el presidente
Arbenz. Hasta mediados de la década de 1980 la política nacional para el acceso a la tierra
se basó en la ampliación de la frontera agrícola mediante una estrategia de colonización en
las llamadas “zonas de desarrollo agrario”, principalmente al norte del país (departamentos
de Petén y la parte norte de otros departamentos) donde se entregaron tierras estatales a
grupos campesinos. Pero estas zonas, lejos de convertirse en polos de desarrollo, quedaron
como áreas marginales de agricultura de subsistencia e infrasubsistencia.
La lucha por la tierra fue uno de los principales desencadenantes del conflicto armado interno, y los Acuerdos de Paz de 1996 incluyeron la resolución del problema agrario entre
sus puntos principales. Sin embargo, nunca se ha llegado a definir una política explícita que aborde el problema de la extrema concentración de la propiedad y
reconozca la función social de la tierra. Tras décadas de políticas agrarias impulsadas
por los sucesivos gobiernos –primero con una alta participación estatal y posteriormente
a través del mercado– el acceso sigue siendo profundamente excluyente, sobre todo para
las mujeres y las poblaciones indígenas.
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Tierra para nosotras
UNICEF en Guatemala, http://www.unicef.org/guatemala/spanish/panorama_18467.htm
Cálculo propio basado en datos del IV Censo Agropecuario de Guatemala 2003.
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