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Propuestas
Propuestas dirigidas a los Estados Centroamericanos
El primer paso para superar la desigualdad de género en el acceso a la tierra consiste en
reconocer a las mujeres como ciudadanas plenas, sujetas de derechos y actores
económicos clave en la economía familiar y nacional. Es fundamental superar la visión de
“mujeres vulnerables” que ha justificado los programas asistencialistas para pasar a una visión de “mujeres productoras sujetas de derechos” que reconozca explícitamente nuestra
contribución al desarrollo y nuestra capacidad de contribuir con propuestas transformadoras al diseño de políticas públicas. Por ello demandamos a todos los Estados:


Transformar el imaginario colectivo que ignora a las mujeres como
productoras, haciendo visible nuestra importante contribución al desarrollo local, el bienestar familiar, el equilibrio territorial, la soberanía
alimentaria y la cohesión social.



Reconocer el rol productivo de las mujeres rurales, campesinas e indígenas, y tenerlo en cuenta en la formulación de programas y políticas públicas.

En los programas de adjudicación y titulación de tierras:


Garantizar que en todas las tierras pendientes de obtener un título legal de propiedad se lleve a cabo la titulación mancomunada a nombre de ambos
cónyuges o convivientes.



Llevar a cabo una restitución de derechos en las adjudicaciones colectivas a
cooperativas o empresas campesinas donde las mujeres hemos resultado mayoritariamente excluidas.



Acompañar el acceso a la tierra con el acceso a otros recursos productivos esenciales como el agua, la infraestructura productiva y de transporte, el crédito
y otros servicios financieros, la tecnología y los canales de comercialización,
para avanzar de forma efectiva en el empoderamiento de las mujeres rurales, indígenas y
campesinas.

En los programas de desarrollo productivo:


Incorporar de manera efectiva el enfoque de género en todos los programas de
atención a la agricultura familiar y de subsistencia, así como en programas de combate
a la inseguridad alimentaria, garantizando la participación real en condiciones de igualdad y en todas las acciones, no solamente en las labores tradicionalmente asignadas a
las mujeres sino en otros eslabones de la cadena de mayor valor agregado.



Tanto en la planificación como en el monitoreo y la evaluación técnica y financiera
de los programas desagregar los datos por sexo con el fin de poder evaluar
el alcance de los mismos y la efectiva aplicación de las políticas institucionales de
género en la práctica.

En las estadísticas y cuentas nacionales:

Tierra para nosotras



Revisar en las guías metodológicas la definición de productor/a que aplican los
censos agropecuarios nacionales para que reconozcan y hagan visible el papel de las mujeres, con el fin de dimensionar nuestro aporte real a la economía y
a la seguridad y soberanía alimentaria.



Desagregar los datos estadísticos por sexo, especialmente el de tenencia de la
tierra pero también los datos de acceso a tecnología de riego, insumos agrícolas,
crédito y otros recursos productivos, con el fin de conocer la magnitud de la brecha de género y adoptar decisiones de política pública con base en información.

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