Transformaciones Bruno y Louise Huber.pdf


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TRA01.Desarrollo-y-evoluci n.qxd

09/01/2004

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que es el entorno quien lo hace y, además, insiste tercamente hasta que la llevamos a cabo. Si no lo hacemos en
el período correspondiente a la casa donde se encuentra
el PE, más adelante debemos enfrentarnos de nuevo con
la misma tarea aunque, entonces, la dificultad es mayor.
Cualquier fleco pendiente de la tarea debe ser afrontado
con mayor esfuerzo y, probablemente, con menor éxito.
Por ejemplo, si en la casa 5 nos quedaron temas pendientes, en la casa 8 debemos enfrentarnos nuevamente con
ellos y, esta vez, los problemas son más difíciles de solucionar. En cierto modo existe cierta interdependencia de
temas que están unidos por la misma cruz. Esto significa
que, en las sucesivas fases de la vida correspondientes a las
casas de la misma cruz, los problemas o las tareas se repiten
de una forma más aguda. Si en la casa 5 no tuvimos verdaderas experiencias de amor por cuestiones de miedo o de
tabúes, en la casa 8, los miedos y los tabúes aparecen con
mayor intensidad haciendo que nuestra existencia y nuestra posición social se vean amenazadas. Si en la casa 8 no
hicimos la transformación interior requerida, en la casa 11
no tenemos oportunidad de tener amigos auténticos.
Veamos este tema desde la óptica de los ejes de las cruces.

Problemas kármicos en las cruces
En la cruz cardinal los problemas
kármicos de relación entre el yo y el tú
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aparecen en el eje de encuentro (casas
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0
AC
DC
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1 y 7). En la casa 1, sobre todo en los
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primeros cuatro años de vida, el niño
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4
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sólo experimenta impulsos de auto18
IC
conservación y autoafirmación. Es el
período de formación del yo. Para el niño, los demás
todavía no existen de forma consciente. Si, debido a las
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MC
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