Transformaciones Bruno y Louise Huber.pdf


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TRA01.Desarrollo-y-evoluci n.qxd

09/01/2004

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Nos permite explicarnos qué nos hizo reaccionar de una
manera determinada y nos ayuda a comprender si, en
aquel momento, nuestra actuación fue consciente o estuvo motivada por fuerzas impulsivas inconscientes.
Como dijimos antes, el nombre que demos a estos
impulsos de actuación obligatorios (determinismo,
mecanismos automáticos o karma) es lo de menos. En
cualquier caso parece que la ley del karma actúa fundamentalmente en el inconsciente. Las reacciones ciegas
provienen sobre todo de nuestra naturaleza instintiva, es
decir, de los tres impulsos básicos: el impulso de autoconservación (hambre, sed), el impulso de reproducción
(sexualidad) y el impulso de autoafirmación o autoimposición. La ley de causa y efecto está completamente activa en el área de los impulsos y los instintos y, si funcionamos a ese nivel, estamos controlados por la naturaleza
instintiva. Es el mecanismo de reacción que, de forma
completamente automática, hace que estemos a favor o
en contra de algo y que, a través de la ley del equilibrio,
produce karma nuevo.
Normalmente, cuando alguien nos pone la zancadilla y
tropezamos, nos enfadamos y reaccionamos de forma
agresiva. La reacción automática nos impulsa a pagar con
la misma moneda. Se requiere mucho autocontrol para
reaccionar como si no hubiera pasado nada. Si reaccionamos con rabia y permitimos que afloren deseos de
venganza, quedamos sujetos a la ley del karma: nuestra
acción regresará a nosotros como un boomerang. En cambio, si reaccionamos con tranquilidad o incluso mostramos comprensión por los motivos que la persona nos ha
puesto la zancadilla, estamos contribuyendo a esclarecer
las causas y eliminar el karma.
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