Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Leo

De la conciencia colectiva a la conciencia individual
En Cáncer, el punto más profundo del zodíaco, estuvimos ocupándonos de nuestros orígenes y de nuestra
pertenencia al colectivo, a la familia y a la fuente primordial de vida. Ahora, en Leo, nos percibimos por vez
primera como algo individual y diferenciado de los demás. La conciencia de la masa o conciencia colectiva de
Cáncer se convierte en conciencia individual en Leo.
Leo es un signo de fuego y todos los signos de fuego
tienen que ver con la transformación y el desarrollo del
yo. En Leo, el individuo se libera de su pertenencia al
colectivo (una pertenencia protectora pero también indiferenciada) y se convierte en un ser individual autosuficiente. Se hace cada vez más consciente de su identidad
y está deseoso de tener oportunidades de expresión individual. Crea su propio espacio vital y sale al mundo en
busca de experiencias. Aprende a llevar a cabo cada vez
mejor la presentación y la realización de su propio yo.
Leo es el punto central del espacio vital que él mismo
ha creado. El mundo gira a su alrededor y él funciona
como una unidad de actuación y de mando que, con
su irradiación personal, dirige y conduce a los demás.
En esta actitud, Leo se siente solo y por eso desarrolla
el poder y la fuerza interior de una unidad integrada
y encerrada en sí. Su lema es: «El fuerte es más poderoso solo». Esta actitud continúa desarrollándose y lo
conduce a una conciencia marcadamente egocéntrica.
Llevado por la ambición, Leo exige cada vez más poder,

influencia, prestigio, rango y posición hasta que llega a
un punto en que, en su solitaria altura, se siente aislado
y excluido de la corriente de la vida. Entonces comienza
la conversión interior. A partir de ese momento, anhela
con tanta intensidad el contacto, el amor y la comprensión de los demás que no le queda otra alternativa que
derribar los muros que él mismo ha erigido entre él y
sus semejantes. Su foco de conciencia se dirige cada vez
más hacia sus semejantes y hacia el grupo hasta que, finalmente, deja de sentirse como una unidad aislada en
el centro y pasa a sentirse parte del Todo. Entonces está
bajo la influencia de la conciencia de grupo de Acuario,
el signo opuesto. La responsabilidad, la comprensión
y la sensibilidad conducen a Leo a ese estado de autoconciencia inclusiva en el que sabe que es uno con el
Todo. Ésta es, de forma resumida, la meta que Leo debe alcanzar utilizando las fuerzas transformadoras de
su verdadero yo.

El elemento fuego
El fuego tiene una conexión oculta con el yo interior. En
la filosofía hindú recibe el nombre de Fohat, la chispa
divina del corazón que estimula el desarrollo del ser humano hacia la autoconciencia. Y en el signo Leo, como
en todos los signos del mismo elemento, el fuego actúa
como un impulso dinámico hacia el desarrollo.
Este fuego de la conciencia fluye a través de los tres signos de fuego. En Aries tiene que ver con la construcción

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