Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Cáncer

meditamos sobre el pensamiento semilla del signo de
Cáncer.
«Construyo una casa iluminada y en ella moro.»
4. Aspiración en grupo
Continuamos concentrados en el centro localizado entre las cejas. Empieza a iluminarse. Primero aparece un
pequeño punto blanco y después se abren dos pétalos
de una flor de loto de color blanco azulado. La luz irradia
desde mi frente hacia ambos lados, fluye lentamente por
mis sienes, se hace cada vez mayor y acaba formando
un aura blanca luminosa que rodea todo mi cuerpo.
Poco a poco, la luz blanca se expande y se fusiona con la
luz de los demás formando el aura luminosa del grupo.
Un gran campo de luz blanca envuelve a todo el grupo.
Lentamente, empieza a girar, se hace cada vez más grande y se expande hacia arriba como una espiral, creando
un sendero de luz que se extiende hasta el cielo, hasta
la fuente donde habita el amor de Dios, expresado en
nuestro planeta a través de Cristo.
«En el centro de todo Amor permanezco.
Desde ese centro, yo, el alma, me exteriorizaré.
Desde ese centro, yo, el que sirve, trabajaré.
Que el amor de la Vida Una afluya a mi corazón
a través de mi grupo y a todo el mundo.»

En un elevado estado de concentración interna, recibimos las energías cósmicas del signo de Cáncer y las bajamos conjuntamente por el sendero de luz. Luego nos
unimos con todos aquéllos que se acercan a las energías
de Cáncer en meditación y dedicamos el grupo al gran
proceso de transmisión a la humanidad.
5. Transmisión a la humanidad
Ahora nos dirigimos hacia la humanidad y dejamos que
esa corriente de energía viva de luz, amor y voluntad
creativa fluya a través de nosotros hacia la conciencia
de los seres humanos y se extienda por toda la humanidad. Para ello nos imaginamos que estas energías son
absorbidas por una infinidad de puntos de luz distribuidos en una red luminosa extendida sobre nuestro
planeta y que, de esta forma, estas fuerzas espirituales
penetran en todos los ámbitos de nuestra vida planetaria para producir efectos en los asuntos del mundo, en
todo lugar y en todo momento.
Transmitimos la corriente de energía hacia la humanidad recitando la Gran Invocación.
6. Finalización de la meditación
Abrimos los ojos e inspiramos y espiramos una vez profundamente. Movemos lentamente la cabeza, el cuello,
los hombros, las manos y los pies. A continuación nos cogemos de las manos, nos miramos a los ojos y hacemos
una leve inclinación frontal.

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