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Cáncer
el Creador. Entonces podremos compararnos con ese
modelo perfecto. Así pues, tomamos conciencia de que
en nosotros vive una forma perfecta, una imagen de la
divinidad interior que, aunque sólo sea una semilla, es
una potencia interior que debemos descubrir.
salido a la superficie, el viento lo fortalece. La maravilla
del crecimiento y del despliegue de aquello que estaba
contenido en la semilla no podría producirse si en su interior no existiera la capacidad de reaccionar de forma
positiva a las fuerzas del exterior.
Hoy, durante la meditación, haremos un ejercicio de
transparencia o de permeabilidad de nuestra forma física y de nuestra personalidad tripartita. En el mes de
Cáncer tenemos la oportunidad de purificar el recipiente, es decir, de avanzar en el desarrollo de nuestras
distintas envolturas corporales y de progresar en el proceso de integración de la personalidad para que alcance
la misma vibración que el alma. Según el pensamiento
semilla de Cáncer, debemos construir una casa iluminada, es decir, nuestro cuerpo físico debe estar sano,
nuestros sentimientos llenos de amor y nuestros pensamientos dirigidos hacia el bien. Es parte del proceso de
crecimiento que tiene lugar en todas partes.
Cuando un ser humano reacciona de forma correcta a
las influencias que recibe del exterior y también a la voz
interna de su corazón y a su intuición, entonces progresa mediante percepciones graduales hacia la completa
autorrealización (interior y exterior se convierten en una
unidad).
El árbol como ejemplo
En la vida, el crecimiento se produce debido a fuerzas
que nos afectan desde dentro y desde fuera. Este proceso también puede observarse en el reino vegetal con el
ejemplo de la semilla de un árbol. Una sola bellota contiene todo lo que finalmente acabará siendo una enorme
encina. Para crecer, la semilla necesita un suelo apropiado que la nutra de sustancia, así como beneficiarse de
la actividad del sol y de la lluvia. Una vez que el brote ha
Continuando con el ejemplo del árbol, en Cáncer (el signo más profundo del zodíaco) podemos imaginarnos el
árbol de la vida con unas sólidas raíces profundamente
arraigadas en la tierra. Como relata la leyenda, en este
árbol están sentadas las tres divinidades que hilan la trama del destino (las Moiras), lo cual es una indicación
de que el destino empieza en las raíces o en la fuente. Allí precisamente reside la causa de todo el proceso
de desarrollo de la vida. En Cáncer está ya presente el
germen o la semilla de la vida que nos empuja hacia la
escalera de la individualización. Es la misteriosa fuerza
del desarrollo y de la evolución que, como en el resto
de signos cardinales, tiene que ver con la voluntad. En
Cáncer, la voluntad personal empieza a tomar conciencia de sí misma y, por primera vez, se percibe el anhelo
de subir a la cima, es decir, de llegar a Capricornio.
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