Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Cáncer

dificultades insuperables. Entonces no nos atrevemos
a salir y nos quedamos sentados entre las cuatro paredes, solos y aislados, porque sólo nos sentimos seguros
en nuestra propia casa y en nuestro interior. Esto puede llegar incluso hasta el punto de levantar barricadas
a nuestro alrededor, lo cual acaba impidiendo el crecimiento.

La superación del pasado
En Cáncer podemos encontrar experiencias desagradables e impresiones espantosas de la infancia conservadas en el pozo de los recuerdos que pueden ser verdaderos obstáculos para la experiencia vital. Por lo tanto,
Cáncer debe aprender a liberarse de los recuerdos amargos, de los fracasos y de las decepciones del pasado. Si
está demasiado apegado al pasado y no deja de mirar
atrás se convierte en un pilar de sal como la mujer de Lot
y entonces su rigidez no le permite encontrar el camino
hacia su propia fuente de vida ni seguir su desarrollo
individual.
En el mes de Cáncer, todos tenemos la oportunidad de
acabar con el pasado, olvidar las cosas que han quedado atrás y dedicarnos a nuevos aspectos espirituales.
Debemos mirar hacia delante, recobrar la confianza y el
ánimo, y continuar esforzándonos llenos de optimismo.
Esto se consigue mejor yendo hacia nuestro interior y
contactando con nuestro verdadero ser, que permanece libre de todo peligro externo.

El enraizamiento en el propio ser
Si conseguimos enraizarnos en nuestro propio ser, experimentaremos un verdadero sentimiento de recogimiento y de seguridad natural. Cuando éramos niños
corríamos hacia nuestra madre cuando teníamos hambre, cuando nos habíamos ensuciado o cuando alguien
nos había asustado. Del mismo modo, ahora podemos
zambullirnos en nuestras profundidades y contactar allí
con las fuerzas protectoras del seno materno primordial
y renovar nuestra fuerza.
El enraizamiento en el propio ser es comparable a un
firme y profundo anclaje en un lugar en donde podemos
estar con total confianza y en donde podemos ver y
experimentar el mundo sin ningún tipo de miedo. Ahí
experimentamos la unidad con el Ser y participamos en
las fuerzas sustentadoras y protectoras de una vida en
común. Al experimentar la unidad con el Ser, muchos
de nuestros problemas se solucionan como por arte
de magia. Penetramos en una dimensión donde rigen
otras leyes y nos sentimos absorbidos por una fuerza
y un amor que no son de este mundo. Al entregarnos
con toda confianza a estas fuerzas internas de nuestro
propio ser, el mundo interno y externo se transforman
de forma correspondiente.
Desde esas profundidades también se alimenta y se nutre la luz interna: la luz que surge de la seguridad que
produce la experiencia de unidad con el Ser. Entonces
nuestra casa estará iluminada para que otros puedan

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