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Cáncer
siempre alguien a quien pueda mostrar sus sentimientos o a quien pueda manejar con los mismos. Así pues,
es muy dependiente del colectivo que lo rodea, sea su
familia o el entorno en un sentido más amplio. La Luna hace de él una persona del colectivo o de la masa,
mientras que Neptuno lo hace receptivo a impresiones
superiores y lo capacita para asumir tareas para todo del
colectivo porque lo conoce bien y es parte del mismo.
Esto no significa ser complaciente con todo el mundo
a cualquier precio sino ayudar a los demás en sentido
espiritual, es decir, servirles de forma sabia. Esto, que es
bien distinto, constituye para Cáncer el camino directo
a su verdadero yo.
Cáncer tiene la tarea de ir más allá de la conciencia
de masa y superar la dependencia del colectivo expandiendo su conciencia hasta la conciencia universal de
Neptuno, el amor y la solidaridad universales.
El pensamiento semilla esotérico de Cáncer
«Construyo una casa iluminada y en ella moro.»
La casa construida por Cáncer debe tener claridad y ser
luminosa: no debe ser una oscura mazmorra. Si está iluminada por el amor universal de Neptuno, o sea, por el
amor a toda la humanidad, con su luz y su calor atraerá a quienes están a su alrededor y el individuo Cáncer
no estará solo por más tiempo. Sin embargo, si la casa es oscura, tendrá que sufrir soledad y un completo
aislamiento. Así pues, Cáncer debe abandonar su egoísmo y vencer a su pequeño ego lunar preocupado por
la seguridad para poder participar de las fuerzas unificadoras del amor divino de Neptuno. Debido a los
planetas sensitivos Luna y Neptuno, la esperanza y la
expectación, el anhelo y el deseo aparecen de manera
incesante en su vida.
El símbolo de Cáncer
r
Este rasgo interno se muestra también en el símbolo
de Cáncer: dos cuencos que forman un círculo abierto,
a través del cual todo puede fluir. El cuenco superior
muestra un movimiento hacia la izquierda que representa un paso hacia atrás, esforzándose por regresar al
punto de partida, a la fuente de la vida o al comienzo de
la existencia. El cuenco inferior muestra un movimiento
hacia la derecha que representa un paso hacia el mundo
para probarse a sí mismo y realizarse en la vida. Estas
dos fuerzas, la que lleva hacia el mundo exterior y la
que hace regresar al propio ser, siguen un ritmo constante que corresponde a las fases cardinales de impulso
y descanso.
También se corresponde con el pulso de la vida, inspiración y espiración, y muerte y renacimiento.
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