Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Cáncer

El proceso de manifestación
Como se recordará, el proceso de manifestación empezó en Aries con una idea. En Aries, la idea llegó al
cerebro humano. En Tauro, esta idea alcanzó el cuerpo
emocional o cuerpo de deseos y mediante la fuerza del
deseo se le dio sustancia y quedó envuelta en una forma
astral. En el signo de Géminis, la idea alcanzó el ámbito
etérico de la vida humana, la multitud de apariencias y
de conocimientos. Ahora, en Cáncer, esta idea, pensamiento o energía del área abstracta de las ideas recibe
forma física.
Existe una analogía entre este proceso de transformación descendente y la constitución y el desarrollo del
ser humano. En Aries se desarrolla el cuerpo mental o
de pensamientos, en Tauro el cuerpo de deseos o de
sentimientos y en Géminis el cuerpo etérico o vital. En
Cáncer, este proceso toma forma física. En realidad esto
tiene que ver con el proceso de integración de la personalidad en su triple expresión, que más tarde actuará
como una unidad en el signo de Leo.
En su obra Astrología esotérica, Alice A. Bailey se refiere
a Cáncer como la puerta que conduce a la manifestación, es decir, el lugar en donde el alma toma forma física. En Cáncer nace la personalidad y, al mismo tiempo,
en el IC también comienza la ascensión hacia la individualidad consciente que se alcanza en Capricornio, el
signo opuesto. En Cáncer llegamos al punto más bajo
del zodíaco, lo cual simboliza el acceso al inconsciente

colectivo, al espacio arquetípico y a las capas más profundas de nuestro ser. El acceso al verdadero yo, mediante el que estamos unidos a todo lo viviente. La inmersión en el inconsciente colectivo puede conducirnos
a experimentar la unidad con el gran Ser del que recibimos la vida. Es un estado de identificación con la fuente
de dónde provenimos, en el que reconocemos el yo como Uno y recibimos el poder de renovación de todas las
cosas. En otras palabras, estamos en la misma vibración
que el Ser de todas las cosas, lo cual nos proporciona
una experiencia de igualdad y de unidad con el verdadero yo y con todos los seres humanos.

El signo del colectivo
Cáncer es el signo de la pertenencia a un colectivo, a
un grupo o a una familia. La identidad de vibración
(vibración en la misma frecuencia o nivel) nos da fuerza
y alcanzamos una nueva dimensión de pertenencia, de
seguridad y de unidad que nos reanima. Nos damos
cuenta de que todos estamos animados por el mismo
ideal y por el mismo espíritu (por ejemplo, en nuestro
grupo de meditación), y de esa sintonía recibimos la
fuerza para continuar.
La fuerza del colectivo es identidad de vibración. Y la
conciencia grupal también lo es. La primera es inconsciente, mientras que la segunda presupone conciencia.
La conciencia grupal es un estado que sólo se experimenta cuando el individuo, unido al espíritu del grupo,

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