Los signos del zodÃaco Louise Huber.pdf

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Géminis
4. Aspiración en grupo
Formamos un gran grupo en el plano mental, receptivos
a las energías cósmicas de Géminis. Vemos un sendero
de luz que se extiende desde nuestro grupo hasta la
fuente en la que reside el amor de Dios, expresado en
nuestro planeta a través de Cristo. Nos sentimos englobados en su amor y dedicamos el grupo al servicio del
mundo. Expandimos nuestra conciencia hacia nuestro
grupo y nos unimos con todos aquéllos que se acercan
a las energías de la luna llena en meditación. En nuestra visión, el Sol se hace más grande y engloba a todos
los que están unidos a nosotros en su luz. Imaginamos
que entre todos alzamos una copa mientras invocamos
las energías espirituales de luz y de amor, y visualizamos como esas energías afluyen a nuestra conciencia
(simbólicamente, la copa). Lentamente, levantamos las
manos.
«Oh, Tú en quién vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser,
la fuerza que renueva todas las cosas,
dirige el destino de la humanidad hacia lo mejor,
conmueve en todas partes los corazones de
los humanos para que se abran al espíritu del amor,
de la hermandad y de la responsabilidad mutua.
Que la buena voluntad sea el móvil
de todas las acciones
y que el reino de la paz se restablezca en la Tierra.
Que el amor de la Vida Una
afluya a nuestros corazones
a través de nuestro grupo y a todo el mundo».
5. Transmisión a la humanidad
Ahora nos dirigimos a la humanidad y, a través de nosotros, una viva corriente de energía de luz, amor y voluntad creativa fluye hacia la conciencia de la humanidad.
Nos imaginamos que estas energías son absorbidas por
una infinidad de puntos de luz distribuidos en una red
luminosa extendida sobre nuestro planeta y que, de esta
forma, estas fuerzas espirituales penetran en todos los
ámbitos de nuestra vida planetaria para producir efectos en los asuntos del mundo, en todo lugar y en todo
momento, sea como consuelo y fuerza interior para algunos, como impulso para otros o como solución para
los problemas de la humanidad en general.
Transmitimos la corriente de energía hacia la humanidad recitando la Gran Invocación.
6. Finalización de la meditación
Abrimos los ojos e inspiramos y espiramos una vez profundamente. Movemos lentamente la cabeza, el cuello,
los hombros, las manos y los pies. A continuación nos cogemos de las manos, nos miramos a los ojos y hacemos
una leve inclinación frontal.
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