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Géminis
los opuestos entre individuo y entorno, y entre alma y
personalidad. En estos casos también se trata de una
cuestión de complemento y de compenetración, es decir, de perfeccionamiento o de «redondeo» de nuestro
ser. Mediante la integración de la personalidad tripartita se alcanza y se mantiene el equilibrio, o sea, el centro.
La dualidad o la escisión desaparecen y la persona llega
a la síntesis.
Lo semejante se atrae
Pero la integración sólo es posible cuando existe la misma vibración, porque sólo lo semejante se atrae. La
misma vibración puede ocasionar un comportamiento
uniforme y en la misma dirección como ocurre con el
pensamiento colectivo pero también activa la capacidad
de adaptación y la «síntesis fluida» de Venus. Como mecanismo selectivo, Venus atrae lo más adecuado y si
logramos sintonizar con su energía nos conducirá hacia
lo que realmente necesitamos, hacia lo que está en armonía con nosotros y hacia lo que nos puede llevar un
poco más lejos. De esta forma estamos siempre presentes, alineados con el momento y preparados; esperando
la oportunidad adecuada para poder entrar en acción.
El proceso de alineamiento es doble puesto que en Géminis todo está sujeto a la dualidad. O salimos al mundo
recogiendo todo lo posible con la esperanza de que nos
sea de utilidad o permanecemos firmes y seguros en nosotros mismos, sabiendo con toda confianza que lo que
nos hace falta está o estará unido a nosotros a través
del amor. En ocasiones, lo mejor es esperar hasta que
el objeto o la persona adecuada aparezca ante nuestros
ojos.
La orientación horizontal y la orientación vertical
Por lo tanto, en Géminis siempre hay dos formas de conducta. La orientación horizontal en la que el individuo
proyecta sus deseos hacia fuera y vive sin ningún tipo de
autolimitación, y la orientación vertical en la que el individuo mira hacia su interior, reconoce lo que necesita y,
de forma selectiva, sólo escoge lo que es verdaderamente importante y esencial, es decir, lo que puede ayudar
a muchas otras personas en sus esfuerzos para crecer
espiritualmente.
En la orientación horizontal siempre buscamos lo mismo: la confirmación en el mundo externo, una confirmación que nos da seguridad cuando nos asaltan las
dudas acerca de nosotros mismos y acerca de la verdad.
En la orientación vertical nos comportamos según lo
que hemos constatado en nuestras propias vivencias y
experiencias personales. De esta manera llegamos a una
síntesis y a una globalidad que incorpora las cualidades
del signo opuesto: Sagitario.
Para alcanzar esta síntesis debemos hacer el esfuerzo
de retener en el interior las fuerzas que se dirigen hacia
fuera y hacia la diversidad. Así como en Tauro nos ayudaba la gratitud, en Géminis la ayuda la encontramos
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