Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Géminis

condicionadas. Debido a la inseguridad o a la inmadurez
interna, Géminis se identifica con demasiada facilidad
con lo que le llega de fuera, es decir, con las impresiones,
las opiniones y el saber de otras personas. Cree ser todo
eso y, poco a poco, se va distanciando cada vez más
de sí mismo. Vive en el llamado «yo aparente», que
representa a su otro ser: un ser que debería reconocer
como algo que está fuera de su interior y que, a menudo,
no tiene nada que ver con su verdadera esencia.
Pero una vez que empieza el proceso de distanciarse y
liberarse de todo esto, ese «yo aparente» se desvanece.
Entonces, como dice el pensamiento semilla, su verdadero yo crece y resplandece. Por eso, para llegar a ser
quien verdaderamente es, Géminis debe liberarse de
las funciones de superego del colectivo y reconocerlas
como algo ajeno a su naturaleza esencial.

El camino de desarrollo de Géminis
Sólo de este modo conseguirá Géminis ser un verdadero
transmisor de cualidades espirituales. Si está en contacto con su fuente interior será útil como transmisor y
como mediador. Esotéricamente, Géminis debe aspirar
a la síntesis entre el intelecto racional y el amor espiritual más elevado. Esa síntesis lo libera de su dualidad
y su escisión, y lo conduce hacia la intuición y la razón
pura. Como se nos ha dicho, la razón pura es el amor
en su más elevado estado de perfección. Pero el sendero hasta el logro de esta meta está caracterizado por

conflictos, fallos, crítica, caminos erróneos e influencias
ajenas.
El conflicto es el elemento esotérico-psicológico necesario para el avance del proceso de desarrollo. El camino
del signo de Géminis es el camino de la armonía a través
del conflicto. El conflicto surge por la confrontación de
los pares de opuestos y la armonía por la fusión con el
núcleo interior del ser, el alma.
En el signo de Géminis la persona espiritualmente orientada puede llegar a comprender en cierta medida lo
que llamamos el «mecanismo de reconocimiento» y
también aquellos procesos de la vida que capacitan al
individuo para llegar a ser lo que realmente es. Con su
gran habilidad para dirigirse mentalmente en cualquier
dirección y su capacidad para diferenciar los múltiples
contrastes del mundo físico y clasificarlos correctamente, el Mensajero de los Dioses aparece en su verdadera
naturaleza y es capaz de relacionar los extremos desde
un punto de vista superior.

Las manos y los brazos
Como sabemos, Géminis rige las manos y los brazos. Si
tomamos este símbolo y profundizamos en él, podemos
recordar que cuando trabajamos o estamos mentalmente activos necesitamos ambas manos y ambas partes de
nuestro ser. La mano izquierda apoya a la derecha y viceversa. Ambas manos trabajan como antagonismo, no
en contraposición. Exactamente lo mismo ocurre con

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