Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Tauro

tiene la seguridad de que siempre tendrá todo lo necesario para vivir. En realidad necesitamos mucho menos
de lo que creemos. El conocido carácter bondadoso de
Tauro está basado en esta confianza en Dios y en la
naturaleza. A esa misma confianza se debe también la
gratitud, la inocencia y la ingenuidad, que sólo espera lo bueno y lo hermoso y que, cuando se producen
desilusiones y experiencias dolorosas, despierta del sueño como la bella durmiente. Estas situaciones son tan
incomprensibles para Tauro, que hacen que pierda la
calma y se sienta desconcertado. Pero Tauro necesita
experimentar repetidamente este tipo de sacudidas para que los estados de conciencia fijos y endurecidos se
rompan y el desarrollo continúe su proceso. Entonces,
cuando Tauro está iluminado, el carácter bondadoso o
la ceguera se convierten en auténtica inofensividad.
La inofensividad no es una credulidad ingenua, pasiva y
poco inteligente sino una orientación activa hacia la vida,
nacida de una auténtica sabiduría. La verdadera inofensividad está nutrida de energía espiritual y se basa en
el reconocimiento y el respeto de la divinidad existente en todas las cosas, así como en la percepción de la
bondad y la belleza de la creación. Precisamente esta
percepción de la belleza, el mantenimiento de la fe y la
conservación de la visión de la bondad y de la luz son
los elementos que constituyen la fuerza espiritual del
Buda iluminado y, por lo tanto, son también el objetivo
a alcanzar para los nacidos bajo Tauro. Con su voluntad

de propósito, Tauro mantiene firmemente la visión de
la meta dinámica vislumbrada y avanza hacia ella con resolución. Siempre sabe qué debe hacer a continuación.
Por grandes que sean las dificultades, nada puede apartarle de seguir el camino correcto. Cuando tiene una
meta, está dispuesto a emplearse a fondo para alcanzarla. Acepta con serenidad las cargas necesarias, sean
propias o ajenas, y renuncia a la satisfacción de los deseos personales. Ningún sacrificio es demasiado grande.
Paso a paso, avanza pacientemente hacia la meta a la
que se ha consagrado con todo su corazón.

Los regentes planetarios

j n

El regente de Tauro es Venus, con su intenso deseo de
belleza, confort y seguridad. Las pérdidas son algo muy
difícil de soportar para Tauro. Tanto si son pérdidas
materiales como si son pérdidas espirituales. Cuando
aparece cualquier amenaza de su paz interior o de su
confort, intenta contrarrestarla inmediatamente. Hace
todo lo que está en sus manos para evitar las pérdidas o
para compensarlas lo más rápido posible y así restablecer el estado de seguridad y armonía. Este es el típico
efecto de Venus.
El regente esotérico de Tauro es Vulcano, un planeta no
reconocido hasta el momento por la astrología tradicional que, supuestamente, se encuentra entre Mercurio y
el Sol. Vulcano está relacionado con el Primer Rayo y,

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