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Tauro
gustaría tener. De esta manera pasamos a formar parte
del grupo de los que utilizan sus energías para servir a
los demás. Entonces, en nuestro interior despierta una
alegría vital originada por la experiencia de unidad con
los demás: una alegría que proviene de fuentes espirituales y que sentimos siempre que obtenemos una victoria
sobre nosotros mismos.
Las dos direcciones de desarrollo
En el signo de Tauro, como en todos los demás signos,
hay dos direcciones de desarrollo. Una va hacia arriba
y la otra hacia abajo.
En el hombre común y en la masa, la fuerza del deseo se
convierte en un afán o en una urgencia interna de tener
cosas cada vez mejores y más bellas. ¡Cuántas veces se
ve que los anhelos van más allá de lo que en realidad se
puede conseguir! Queremos más de lo que nos corresponde. Queremos tenerlo todo mejor que los demás.
De ahí surge la envidia, se hacen comparaciones con
los demás y nunca se está satisfecho con nada. Para poner freno a estas ansias y poner bajo control las fuerzas
de aspiración y la naturaleza de deseos es importante
cultivar la gratitud y la capacidad de sentirse satisfecho
con lo que uno tiene. Deberíamos dirigir nuestros ojos
a lo que tenemos a disposición a nuestro alrededor y
reconocer la belleza y la maravilla del presente.
El pensamiento semilla esotérico de Tauro lo expresa
con claridad:
«Veo y, cuando el ojo está abierto, todo se ilumina.»
Entonces todo es hermoso, bueno y agradable. La fuerza del deseo ya no se dirige hacia fuera sino hacia dentro
de uno mismo y se tiene la capacidad de reconocer la
bondad y la belleza en todas las cosas, tanto en uno mismo como en los demás. La gratitud y el ensalzamiento
de la bondad y la belleza son cualidades positivas de la
naturaleza de deseos. Durante el mes de Tauro estas
cualidades pueden cultivarse internamente de forma especial y también podemos reconocer el pasado como
algo lleno de significado. Aunque hayamos tenido experiencias desagradables o incluso terribles, podemos
modificar nuestra actitud hacia ellas y darnos cuenta de
su significado más profundo. Si somos honestos, reconoceremos que todo lo sucedido en el pasado tuvo un
sentido, nos aportó conocimiento y nos hizo avanzar en
el camino.
La autoaceptación
El efecto de esta fuerza iluminadora y curativa se pone
de manifiesto en el hecho de que aceptamos lo que nos
corresponde aceptar. Tomar, aceptar y querer poseer
son atributos típicos de Tauro. En nuestro desarrollo
debemos estar dispuestos a aceptarnos tal como somos y también a aceptar lo que el destino nos depara.
No debemos resistirnos terca y obstinadamente. Debemos aprender a aceptar la realidad, a mirar con los ojos
bien abiertos a nuestro alrededor, a tomar conciencia
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