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Tauro
de nuestro entorno inmediato y de nosotros mismos, y
a reconocer de forma clara y con realismo qué somos,
qué podemos hacer y qué tenemos para dar al mundo.
Este reconocimiento del propio valor es muy importante
porque, a la vez, ayuda a tomar conciencia de la propia
capacidad de asumir responsabilidades para mejorar las
condiciones del mundo. Aceptarse a uno mismo y aceptar todo lo que ocurre es dar un gran paso en el propio
proceso de desarrollo. Este acto de aceptación supone la liberación de una fuerza redentora y curativa: una
fuerza que derriba los muros que, en errónea autodefensa, hemos erigido entre nosotros y nuestros semejantes,
y entre nosotros y las energías divinas. Toda negación
a aceptar la realidad nos trae dificultades. Levantamos
barreras y nos atrincheramos detrás de nuestras propias
exigencias, con lo cual nos volvemos impermeables a lo
nuevo y a lo bello que quiere crecer y desarrollarse en
nuestro interior y en la naturaleza. No debemos negarnos a nutrir la vida interna agarrándonos ansiosamente
a lo externo y a la aparente seguridad material. Si lo
hacemos y nos agarramos avariciosamente a nuestras
posesiones o a nuestros logros, nos alejamos de las energías de la vida.
Hoy podemos comprobar si hemos levantado muros de
este tipo a nuestro alrededor y, en caso afirmativo, podemos empezar a desmantelarlos. La mejor manera de
hacerlo es mediante la autoaceptación: una autoaceptación que nos hace estar satisfechos y agradecidos con
la vida que pulsa en nuestro interior. Si hay gratitud
en nuestro corazón podemos experimentar de nuevo el
amor que nos trae felicidad y alegría. El centro del corazón se abre y nos volvemos receptivos a nuestro ser
interno. En cambio, si estamos demasiado ocupados
con cosas sin importancia, casi no lo percibimos y dejamos pasar la oportunidad. Por lo tanto, hoy debemos
permanecer en calma, estar despiertos, estar conformes
con el presente y, con una tranquila certeza, esperar lo
que deba ser.
Así como en el mes de Aries los capullos se abren en la naturaleza por la fuerza impulsora y perforadora de la cruz
cardinal, ahora, en el mes de Tauro, las flores quieren
crecer (las flores que ya estaban presentes, aunque ocultas, durante todo el invierno). Para tomar conciencia de
nuestra alma que, como las flores, quiere desplegarse
en nuestro interior debemos mirar hacia dentro, estar
interiormente en calma y abrirnos a lo que ha estado
durmiendo en nuestro interior durante tanto tiempo y
espera salir a la luz del día. Podría tratarse, por ejemplo,
de talentos ocultos. Tauro está relacionado con el cuello y esto nos indica que debemos aprender a inclinar
nuestra cabeza, mirar en nuestro interior, permanecer
tranquilos y estar agradecidos.
La confianza en la vida, la gratitud y la inofensividad
Tauro tiene una alegre confianza en la vida. Cree en las
energías de conservación de la vida de la naturaleza y
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