El tomate mecánico..pdf


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Luego de recorrer por horas el camino al lado de los congeladores de lácteos,
sentía un intenso frio y no podía dejar de tiritar, aunque no sabía si se trataba de la
sensación térmica o si era un profundo miedo en todo su cuerpo. Abrió la pequeña
puerta por donde salían los ratones y dio su primer gran paso fuera del
supermercado en una dimensión que no entendía todavía siquiera.
-Disculpe señor ¿Hacia dónde queda el norte? Le pregunto a una cucaracha que
llevaba de la mano a sus niños.
-No sé, ¿de pronto se referirá usted al centro comercial del norte?
-Si ese es, debe ser allá donde debo ir. Respondió tomate 0065 con gran
entusiasmo.
-Debe seguir varias cuadras en el sentido de los automóviles y encontrara un gran
aviso de colores luminosos que le indicara cuando llegue. Respondió la cucaracha
mientras arreglaba el pequeño corbatín de su hijo.
Tomate 0065 empezó a caminar lo más rápido que podía mirando su reloj, como si
tuviera la certeza de que debía llegar a ese lugar, sin embargo empezó a notar
que unos rayos de luz lo tocaban y sentía un calor intenso: era su primer
encuentro con el sol, esa irradiación le dio una sensación de libertad que no podía
describir, sabía que algo detrás de esa luz y esa sensación ocultaba la verdad
implícita sobre la existencia.
Cuando vio un teléfono público decidió llamar a la Federación de Tomates y
preguntar si el centro comercial del norte era el lugar al cual debía llegar para
recuperar la dimensión conocida:
-Federación de Tomates, ¿En qué podemos servirle?
-Necesito que me comunique con un agente, me encuentro en una dimensión
desconocida y además estoy fuera del supermercado. Respondió tomate 0065
mientras miraba los rayos de luz solar alumbrando todo su cuerpo.
-¡Fuera del supermercado! ¿Está usted loco? Contestó la secretaria de la
Federación de Tomates al otro lado de la línea.
-Lo primero que debe hacer es sintonizar en un televisor TCN y verificar su
posición en el estante correspondiente y: ¡regresar a su lugar!
-Yo no me puedo quedar en esta dimensión: ¡debo buscar mi destino! Y mientras
miraba el sol fijamente, colgó el teléfono.