El tomate mecánico..pdf

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Sentía frio, quería comer, necesitaba urgentemente hablar con un tomate que no
estuviese muerto e inanimado como una simple fruta, eran las 11:35pm, en TCN
empezaban a nombrar las posiciones para el día siguiente, sin embargo el no
veía como se movía ningún tomate, todos parecían estar estáticos, pero en las
imágenes del televisor se reflejaba a los tomates que lo rodeaban moviéndose.
-¿Será que he enloquecido? ¿Y si esto es obra de un tomate para ganar puntos?
¿Por qué el ángel me eligió a mí? ¿Cómo puedo meterme en el televisor y volver a
mi antigua dimensión? Se preguntaba ansiosamente tomate 0065, mientras
caminaba de un lado a otro observando el camino al lado de los congeladores de
lácteos.
La publicidad de la gran mandarina sabia se metió en su máquina dimensional e
inicio su camino en el espacio-tiempo hacia la Federación de Tomates en la
dimensión conocida, se encontraba sorprendida y enfadada, pues era una
publicidad que recorría el mundo y era la primera vez que veía a un tomate con
capacidad der ver y tener consciencia de sí mismo. Quería investigar si agentes
de la federación tenían que ver con el suceso, si había algún indicio de un complot
para volver inteligentes a todos los tomates y dominar el mundo en distintas
dimensiones.
Tomate 0065 no paraba de mirarse de arriba abajo, no entendía por qué tenía esa
forma redonda y ese horrible color rojizo, ya no solo veía la publicidad de la gran
mandarina sabia, ahora podía ver la de todo el supermercado: chicas en bikini
bebiendo hermosas gaseosas, mermeladas acompañando el desayuno de niños
sonrientes, golosinas en un picnic en el parque. Y esto empezó a tener influencia
sobre él, sintiéndose gordo, feo, débil, y sin un futuro promisorio. La botella de
leche y las gaseosas de colores se dieron cuenta de ello y se empezaron a burlar:
-¡Te estas pudriendo lentamente! ¡Sos una fruta! Gritó la gaseosa de lima limón.
- ¡Fruta! ¡Fruta! Pronunciaba insistentemente la lata de sardinas mientras se
revolcaba en el suelo por no poder contener su risa.
Tomate 0065 ya no se sentía el ser superior de maldad que le habían enseñado
en la Federación de Tomates, incluso empezó a dudar acerca de la imagen de la
organización que TCN les enseñaba desde niños.
-Tienen la razón, bebidas. Exclamó tomate 0065.
-Nuestra maldad no es más que algo ínfimo al igual que nuestra bondad. Y
dándoles la espalda inicio su camino al lado de los congeladores de lácteos.
