El tomate mecánico..pdf


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Cuando tomate 0065 se empezaba alejar del teléfono público, sentía que se
alejaba de lo conocido, tenía miedo pero a la vez gran curiosidad, por su mente
rondaban miles de preguntas acerca de su mundo: del supermercado, de su color
rojo, de sus vecinos tomates y de por qué la dimensión en la que se encontraba
no tenía sentido: no veía humanos chocando unos contra otros en un estante
intentando buscar sus posiciones para ser transmutados, o realizando actos de
maldad para ganar puntos, solo grandes cajas de metal andaban a toda velocidad
por la carretera, hasta que llego a una pequeña tienda de barrio:
-Disculpe señor ¿Esta cerca el centro comercial del norte?
-¡Señor!
De repente un ratón mal humorado con la camiseta de la selección se levanta de
su silla y le grita en la cara a tomate 0065:
-¡Pero es que no ves que estamos viendo el partido!
-¡Lárgate de aquí! Le dijo el ratón mientras sonaba sus mocos con la camiseta.
Tomate 0065 empezó a mirar hacia todos los lados y pudo observar que los
humanos también tenían camisetas de la selección, al igual que todas las ratas en
el suelo, evidentemente el partido era transmitido por TCN, por lo que se podían
ver tomates saltando al otro lado de la pantalla en el estadio, pues esa era la
puerta a la dimensión que el conocía.
-¿Cómo pueden amar los humanos algo que también aman las ratas? Se
preguntaba mientras rascaba su frente.
De repente un grito de gol estremeció todo el lugar y varios zapatos pasaron cerca
de su cuerpo, algunas ratas fueron destripadas, se formaban charcos de cerveza y
sangre por todo el suelo, mientras otras ratas les quitaban sus camisetas a los
cadáveres, les retiraban las vísceras y las ponían nuevamente a la venta. Y en ese
momento se dio cuenta de que eran los fans: unas simples camisetas rellenas de
sangre y vísceras, no tenían ningún sentimiento adentro.
-¿Y tú por qué traes camiseta roja? Le pregunto en tono desafiante una rata con
aliento a cerveza y mortecina.
-No señor, señora, yo no, no, no es una camiseta, es mi piel. Contesto tomate
0065 mientras sudaba todo su cuerpo.
-¡Entonces fuera de acá! No queremos putos rojos en esta tienda. Y la rata señalo
la carretera.