Marqués de Sade Justine.pdf


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de unas medidas gigantescas, ni siquiera tenía la posibilidad de visitar una mujer
en el lugar más permitido, y llevado por su maldad natural, no tenía seguramente
otro objetivo que el de lisiarme; con los ojos fascinados por todo eso, digo,
estaba a punto de abandonarme y, por virtud, convertirme en criminal; mis
resistencias se debilitaban; ya dueño del trono, el insolente vencedor sólo se
ocupaba de instalarse en él, cuando en el camino real se oyó el rumor de un
carruaje. «Corazón-de-Hierro» abandona al instante sus placeres por sus
deberes, reúne a sus gentes y vuela hacia nuevos crímenes. Poco después
oímos unos gritos, y los malvados, ensangrentados, regresan triunfantes y
cargados de trofeos.
Huyamos rápidamente ––dijo «Corazón-de-Hierro»––, hemos matado a tres
hombres, los cadáveres están en el camino y ya no hay seguridad para
nosotros.
Reparten el botín. «Corazón-de-Hierro» quiere que yo tenga mi parte.
Ascendía a veinte luises, y me fuerzan a tomarlos. Yo me estremezco ante la
obligación de conservar ese dinero; sin embargo, nos acucian, todos se
preparan y partimos.
Al día siguiente nos encontrábamos a resguardo en el bosque de Chantilly.
Durante la cena, contaron lo que les había valido su última operación, y evaluando sólo en doscientos luises la totalidad de la presa, uno de ellos dijo:
––¡A decir verdad, no valía la pena cometer tres asesinatos por una suma tan
pequeña!
––Calma, amigos míos ––contestó la Dubois––. No era por la cantidad por lo
que yo misma os he exhortado a no perdonar a esos viajeros, sino sólo por
nuestra seguridad. Son las leyes las culpables de estos crímenes, no nosotros:
mientras ajusticien tanto a los ladrones como a los asesinos, jamás se
cometerán robos sin asesinatos. Como los dos delitos se castigan en igual
medida, ¿por qué negarse al segundo si puede encubrir el primero? ¿De dónde
sacáis además ––prosiguió esta horrible criatura–– que doscientos luises no
valgan tres asesinatos? Siempre hay que calcular las cosas por la relación que
guardan con nuestros intereses. La pérdida de la vida de cada uno de los seres