Marqués de Sade Justine.pdf


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preocupaba a los jueces. Habiéndose manifestado culpable de todos los
crímenes imaginables, estaban casi obligados a inventar para ella un suplicio
nuevo, o a hacerle sufrir uno del que está exento nuestro sexo. Yo había
inspirado una especie de interés en aquella mujer, interés criminal, sin duda, ya
que su fundamento era, como después supe, el extremo deseo de convertirme
en su prosélita.
Una noche, tal vez dos días antes de aquel en que ambas debíamos perder la
vida, la Dubois me dijo que no me acostara, y que con ella aguardase lo más
cerca posible de las puertas de la prisión.
––Entre las siete y las ocho ––prosiguió–– el fuego prenderá en la
Conciergerie, me he encargado de que así sea. Sin duda, muchas personas se
abrasarán, pero no importa, Thérèse ––se atrevió a decirme la malvada––. La
suerte de los demás no cuenta cuando se trata de nuestra propia salvación. Lo
seguro es que nos salvaremos; cuatro hombres, cómplices y amigos, se reunirán
con nosotras, y yo respondo de tu libertad.
Ya os he dicho, señora, que la mano del cielo que acababa de castigar mi
inocencia, sirvió al crimen favoreciendo a mi protectora. El fuego prendió, el
incendio fue horrible, hubo veintiuna personas abrasadas, pero nosotras
escapamos. Aquel mismo día llegamos a la choza de un cazador furtivo del
bosque de Bondy, íntimo amigo de nuestra banda.
––Ya estás libre, Thérèse ––me dijo entonces la Dubois––, ahora puedes
elegir el tipo de vida que te guste, pero si tuviera que darte un consejo, te diría
que renunciaras a unas prácticas virtuosas que, como ves, jamás te han
favorecido. Una delicadeza impropia te ha llevado a los pies del cadalso, un
crimen espantoso te salva de él: mira de qué sirven las buenas acciones en el
mundo, ¡y si vale la pena inmolarse por ellas! Eres joven y bonita, Thérèse: en
dos años yo me hago cargo de tu fortuna. Pero no imagines que te conduciré a
su templo por los senderos de la virtud: cuando alguien quiere abrirse paso, mi
querida muchacha, hay que emprender más de un oficio y servirse de más de
una intriga. Así que decídete, en esta choza no estamos seguras y tenemos que
irnos dentro de pocas horas.