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la vocal y la h muda. Esta regla vale para las negaciones absolutas y presenta alguna excepción, como veremos en la Unidad 8.

Femenino y plural de los adjetivos
La regla ya presentada en la Unidad 3 vale también en el caso de los adjetivos que terminan con una vocal. El femenino, por
consiguiente, se forma añadiendo una e al masculino:
cru

crue

salé

salée

En cambio, la s distingue el plural:
crus

crues

salés

salées

La locución verbal il y a
Pese a usarse siempre en la forma de la tercera persona del singular, la locución il y a puede tener también significado plural. Por tanto
es invariable. Corresponde a la española hay: il y a un restaurant, il y a des restaurants.
En las oraciones negativas siempre va seguido por de: il n'y a pas de restaurants.
Qu'est-ce que?
La forma interrogativa qu'est-ce que, que corresponde a la española ¿qué?, está compuesta por la locución est-ce que y por el
pronombre que, apostrofado delante de la vocal e. A su vez, el que al final de una locución se apostrofa cuando va seguido por una
vocal o una h muda, como en el ejemplo: qu'est-ce qu'il y a?
Cuatro preposiciones
En esta Unidad se ha introducido la preposición dans, que en las indicaciones de lugar tiene funciones semejantes a las de la española
en.
De y à, ya conocidas, se han utilizado para los intervalos de tiempo. Como se ha visto en la Unidad 2. de identifica el punto de partida:
à el de llegada: de Lyon à Paris, de dix-neuf heures à minuit. Por último, pour es análoga a la española para.
En esta sección ha aprendido:
el presente de indicativo del verbo irregular prendre;
los artículos partitivos:
la formación del femenino y del plural de los adjetivos que acaban en vocal;
la locución verbal il y a;
la locución interrogativa qu'est-ce que?;
el uso de las preposiciones dans, de, à, pour.

La dieta del Rey Sol
Luís XIV, el Rey Sol, promotor del palacio de Versallíes, hombre muy refinado y también un poco megalómano: la historia cuenta que
era un comedor insaciable capaz de engullir mezclas increíbles. El médico de la corte dejó escrito un testimonio: «A menudo le he
uisto comer cuatro escudillas llenas de sopas diferentes, un faisán entero, una perdiz, un plato grande de ensalada, dos gruesas
lonchas de jamón, carnero guisado con ajo. una bandeja de pasteles y, para terminar, fruta abundante con huevos duros».